Secuelas de la corrupción postergan la reforma política en Brasil

Por lunes 3 de octubre, 2005

Brasilia,(EFE).- Una reforma constitucional que pretendía acabar con el transfuguismo y ordenar el juego político en Brasil ha sido postergada por un acuerdo entre el Gobierno y la oposición y se ha convertido en la última víctima de los escándalos de corrupción.

La reforma política fue una de las grandes promesas que Lula hizo a sus electores en 2002, cuando era candidato a la Presidencia, pero las secuelas de las denuncias de corrupción, que han caldeado el ambiente en el Parlamento, la han echado por tierra.

"El remedio puede ser peor que la enfermedad y una reforma con prisa no es lo que la sociedad desea", declaró hoy a periodistas el secretario de Coordinación Política del gobierno, Jacques Wagner.

El funcionario, responsable de las relaciones entre el Ejecutivo y el Parlamento, descartó incluso la posibilidad de que la reforma sea discutida antes de diciembre y pueda estar en vigor para las elecciones presidenciales de octubre del año próximo.

"Los plazos fueron atropellados y nada aconseja insistir ahora", remarcó Wagner, quien aludía a que la reforma debía haber sido aprobada antes del pasado 30 de septiembre para ser efectiva en 2006.

No obstante, pequeños partidos independientes dijeron que estaban dispuestos a postergar ese plazo hasta fin de este año, mediante un difícil acuerdo político que, una vez alcanzado, debería ser avalado por el Tribunal Superior Electoral.

Entre sus principales puntos, la reforma pretendía introducir el concepto de "fidelidad partidista", que en Brasil no existe y obliga a los políticos a mantenerse en un mismo partido, al menos durante una legislatura.

Esa carencia, según muchos, fue lo que abrió las puertas a los escándalos de sobornos en el Parlamento, que a su vez detonaron en mayo pasado la actual crisis, provocada por la salida a la luz de una gran red de corruptelas.

Pero al margen de que hayan existido o no los sobornos, pagados presuntamente por el Partido de los Trabajadores (PT) para lograr la mayoría parlamentaria que Lula no obtuvo en las urnas, hay números realmente escandalosos sobre el transfuguismo.

De los 513 diputados elegidos en 2002, 175 han cambiado de partido en la actual legislatura, que comenzó en febrero de 2003.

"Es una estafa a los electores", declaró Fernando Neves, un ex magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

Pese al malestar que pueda causar en ciertos sectores, tanto en la oposición como en el gobierno se coincide en que el Parlamento no está en momentos de llevar adelante la reforma, sobre todo cuando dedica la mayor parte de su tiempo a investigar la corrupción.

"Si el Gobierno y la oposición se oponen a hacerlo, no hay más discusión. Vamos a ocuparnos de otras cosas que son del interés del pueblo brasileño", afirmó el presidente de la Cámara de Diputados, Aldo Rebelo, elegido la semana pasada con el apoyo de Lula.

Además de investigar denuncias de corrupción, el Congreso ha procesado bajo la presunción de haber recibido sobornos a 16 diputados, por lo que el clima no parece ser propicio para acuerdos políticos, según coincide la mayoría de los analistas.

A los escándalos de corrupción, que salpican fundamentalmente a su partido, volvió a referirse hoy el presidente Lula, quien en un discurso ante empresarios reclamó que el país "vive hace más de 120 días en medio de una ola de denuncias".

Según Lula, la sociedad brasileña debe tener "paciencia" porque "todas las mentiras y todas las verdades (de esas denuncias) van a aparecer".

El presidente también consideró que "los diputados deben estar con mucha dificultad para llegar a la verdad" y volvió a quejarse de las acusaciones hechas sin pruebas.

"Hay denuncias que luego no se concretan y no hay un pedido de disculpas, ni reparación ni nadie se retracta", sostuvo Lula. EFE