Seísmo aumenta la angustia por la tragedia de lluvias y volcán

Por viernes 7 de octubre, 2005

San Salvador, (EFE).- El seísmo de 6,2 grados en la escala abierta de Richter, que sacudió hoy a El Salvador y fue sentido en Guatemala, agravó la angustia de la población salvadoreña, que vive un estado de emergencia por las lluvias y la erupción de un volcán que han dejado 69 muertos y 62.476 evacuados.

Las autoridades no han reportado daños ni víctimas por el seísmo, que fue sensible en San Salvador con una intensidad de cuatro grados en la Escala Mercalli Modificada, donde centenares de personas salieron de edificios y comercios para confirmar si se trataba de un terremoto.

El director del Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) del ministerio del Medio Ambiente, Antonio Arenas, dijo que el movimiento telúrico se registró a las 11.42 hora local (17,42 GMT) con epicentro en aguas del Océano Pacífico, a 55 kilómetros de Barra Salada, en el occidental departamento de Sonsonate.

Arenas explicó que el fuerte sismo no está relacionado con la erupción del pasado sábado del volcán de Santa Ana, situado a unos 50 kilómetros de San Salvador, entre los departamentos de Santa Ana y Sonsonate, oeste del país.

El seísmo ocurrió cuando el ministro de Gobernación (Interior), René Figueroa, acompañado de otros funcionarios ofrecían una rueda de prensa para informar de los últimos acontecimientos relacionados con las lluvias y el volcán, que amenaza con nuevas erupciones.

La conferencia de prensa estaba siendo retransmitida en directo por la estatal Radio El Salvador y otros medios locales, por lo que Figueroa aprovechó para pedir a la población que mantuviese la calma, mientras el SNET confirmaba los datos técnicos.

El ministro informó, veinte minutos después del seísmo, que un helicóptero del Gobierno hizo un rápido recorrido por el país y que no se percibían daños, lo que confirmaron posteriormente otros funcionarios.

El gobierno salvadoreño informó hoy de que la cifra de muertos por las lluvias ha ascendido a 67, gran parte de ellos niños, por deslizamientos de tierra que han soterrado numerosas viviendas en distintos lugares del país.

Los departamentos más afectados son los de Sonsonate, La Libertad, San Salvador, Santa Ana, La Paz y Usulután.

Por la erupción del volcán murieron el pasado sábado al menos dos hombres en el sector de Palo Campana, cuyos cuerpos se intentan aún rescatar por miembros de la policía y organismos de socorro.

Los damnificados por las lluvias y la erupción volcánica han subido a 62.476, distribuidos en 534 albergues en distintos lugares del país.

La cifra de afectados casi alcanza a la registrada por los dos terremotos que sufrió el país en enero y febrero de 2001 y las imágenes que se contemplan en los albergues repiten historias de familias que viven en las zonas de alto riesgo, en un país altamente vulnerable.

El SNET informó hoy de que las lluvias han disminuido significativamente en la mayor parte del territorio nacional, aunque para el transcurso del día y mañana, sábado, se esperan lluvias moderadas y tormentas aisladas en la zona costera.

El presidente salvadoreño, Elías Antonio Saca, dijo anoche, en un mensaje a la nación que el país se mantiene en estado de máxima alerta nacional por los dos fenómenos naturales.

Aunque han disminuido las lluvias, Saca dijo: "no podemos confiarnos pues tras la tragedia viene la fase más difícil, me refiero a la reconstrucción y reubicación de las familias afectadas".

El gobernante agradeció la ayuda que ha comenzado a llegar de países amigos, entre ellos México, Francia, Alemania, Japón, Estados Unidos, Taiwán, Italia, Colombia y España.

El país trata de normalizarse y las autoridades han anunciado que las actividades escolares, que fueron suspendidas desde el 2 de octubre, se reanudarán el próximo lunes, salvo en las zonas de riesgo.

El próximo lunes llegará al país una misión de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) para ayudar en la evaluación de los daños materiales causados por los desastres naturales. EFE