Señales de celos peligrosas

Por Carlos Luis Baron martes 12 de junio, 2012

“¡Hola mi amor! ¿Qué haces, dónde y con quién estás?” El saludo y las preguntas anteriores pueden parecer simples en un noviazgo; podrían ser sinónimos de amor e interés por la otra persona, pero también ser indicadores peligrosos de control en una relación.

Se dice que el noviazgo, además de servir para expresar los sentimientos que se tienen hacia otra persona, es el periodo para que la pareja se conozca antes del paso a la unión y convivencia bajo un mismo techo.

Sin embargo, cuando se tiene una relación de noviazgo, los sentimientos de amor no deben volver ciegos a los involucrados, hasta el punto de dejar de observar señales que podrían convertirse en peligro. Esas señales, en algunos casos, son claras evidencias de futuras conductas ocultas de celos, las cuales son expresadas en la manera antes mencionadas.

Los celos siempre han estado íntimamente ligados a la relación de novios, esposos y amigos, ya que por naturaleza los seres humanos se mantienen habitualmente activos y en alerta hacia las personas que quieren.

Hay quienes sostienen que los celos, en pequeñas dosis, suelen ser saludable y a veces hasta románticos. Y se han identificado dos tipos de celos que gravitan de forma permanentemente, o transitoria, en una relación: “celos buenos” y “celos malos”.

Los “celos buenos” se caracterizan por la retención de pensamientos básicamente buenos sobre nuestro compañero, o compañera, aún cuando se genere dolor. Los “celos malos”, o dañinos, son los excesivos y enfermizos, estos suelen estar presentes en cada momento y reflejan una gran desconfianza en la otra persona.

Las medidas de control que utilizan las personas con conductas ocultas de celos se manifiesta de diferentes maneras, por ejemplo: llamadas constantes, indagar sobre los pasos de la compañera o saber lo que acontece en la vida del otro.

Señales de peligro que deben alertarnos en una relación de noviazgo que se sospeche podría ser en el futuro una relación difícil, o dolorosa, son las siguientes: ¿Dónde estás? ¿Con quién estás? ¡No me dijiste que ibas para ese lugar! ¿Quién es ese amigo tuyo? ¡No me gusta esa ropa! ¿Quién te llamó al celular? ¿Por qué hablas tanto con esa persona? ¡No quiero que salgas sin decirme a qué lugar vas!

También se manifiesta, si en un encuentro social se quiere imponer la manera de comportamiento y relación. Entre otros indicadores que ayudan a la detección de peligros por conductas ocultas de celos. El comportamiento de celos malos se califica de celotipia, un síntoma, una especie de trastorno.

Los dos tipos de celos: de pensamientos buenos y de pensamientos malos, se basan en la suposición errónea de que alguien tiene derecho sobre la vida de su compañero, o compañera, especialmente sobre la vida sexual de esa persona.

Los sentimientos de celos surgen cuando la suposición irreal de que poseemos a nuestro compañero, o compañera, parece ser amenazada. Y para que una relación sea buena deberá siempre iniciar con la confianza y el respeto a la intimidad individual de las personas.

Si no logramos detectar a tiempo el comportamiento oculto de celos, y ya estamos viviendo con la persona bajo un mismo techo, es importante preparar un plan de mejora, o modificación de conducta, con un terapeuta familiar.

Si estás en la relación y por un comportamiento “extraño” en su pareja usted duda de ella, exprésele su preocupación y dígale en absoluta calma por qué se siente mal con ese comportamiento.

Cuando las dudas se tornen recurrentes y lleguen a ser parte de la mente de uno de las dos personas, es mejor poner fin a la relación, y no importa los intereses que estén de por medio, tanto en el orden económico, como de hijos e hijas procreados. Si no pone fin a esa situación, entonces alguien pasará a las estadísticas de violencia intrafamiliar.