Ser ejemplo de sus promesas

Por El Nuevo Diario miércoles 16 de mayo, 2012

Quien no puede ser ejemplo de sus palabras, ¿cómo se atreve a señalar manchas en el ojo ajeno; a qué se expone cuando priva de quien no es; por qué se afana en ofrecer lo que no tiene y no dio cuando lo tenía; cómo se atreve a decir que él es el “cambio” de gobierno que necesita el país, cuando todos sabemos que él sí es el cambio a la improvisación, al desorden, al retroceso?…

Ese que anda por ahí promoviendo slogans escritos por otros, cuyos estribillos terminan del mismo modo: “pero para todos”; quien hace apariciones ante los medios de comunicación para vender ideas fantásticas sugeridas y escritas por otros, que suele meterse en problemas de opinión cuando se sale del libreto, y quien en el fondo no se lleva de nadie; ese es el candidato del PPH.

Él y los suyos están apostando a que “el dominicano olvida”. Que pueden prometer lo que se les venga a la cabeza porque el papel aguanta todo. Que las palabras se las lleva el viento y que por tanto él se puede equivocar cuantas veces suceda ya que por eso cuenta con sus traductores, esas personas que se encargaran de hacer que la gente entienda lo que él quiso decir (¡!).

La realidad política se hace muy interesante entorno al candidato del PPH: todo el que tiene por lo menos dos dedos de frente está esperando conocer el número de conciudadanos que harán caso omiso a la realidad en torno a ese que cuando le tocó gobernar lo hizo muy mal; esos que perderán su voto ante los que antepondrán la memoria histórica a la demagogia del PPH.