¿Será posible un fraude electoral?

Por Carlos Luis Baron viernes 23 de marzo, 2012

En un juego de beisbol, ningún dirigente de equipo permite que le coloquen más carreras de la que realizó el equipo contrario, ni mucho menos que le sumen más strikes de lo que realmente tiene el bateador, de la misma manera cuando en el juego se produce una acción dudosa, llámese un batazo estuvo fuera del terreno de juego, o una corrida dejando de pisar las almohadillas, están son reclamas al árbitros principal quien a la vez, sino si esta bien claro de la decisión que debe tomar, se reúne en pleno con sus demás compañeros.

Algo parecido sucede en todas las elecciones nacionales, los votos se asemejan a las carreras en el beisbol y los delegados de los partidos políticos fungen como si fueran los dirigentes de los equipos, cuyo papel seria el de velar que en el juego no se permitan trampas y que este sea ganado por el que hizo mas carreras.

En los partidos de beisbol, las carreras son anotadas en grandes pizarras electrónicas para que todo el mundo lleve el control de la actividad, también cada dirigente lleva un conteo de las mismas, así como un anotador oficial, y si resultase que alguien se equivocó y colocó en una entrada carreras de mas, se consulta a todo aquel que llevaba las anotaciones del juego, para determinar en donde estuvo el error.

De igual manera, en las elecciones nacionales, la cantidad de votos son colocados en diferentes actas en las distintas mesas o colegios electorales, de forma selladas y firmadas por quienes componen esas mesas, para mas luego pegarlas en alguna pared del recinto, en donde se llevó a cabo el proceso eleccionario, para que todo el publico pueda observar el resultado final.

Pero además, todos los partidos políticos montan centros de cómputo provinciales, en donde reciben una por una, todas las actas de la provincia para computarlas, y enviar esos resultados al centro de computo nacional, en donde se contabiliza el conteo general de todo el país, sabiendo estos centros el resultado final de quien ganó o quien perdió las elecciones mucho ante de que organismo oficial, o sea la Junta Central Electoral diera a conocer el primer boletín.

Por lo ante escrito podemos decir que no es posible montar un fraude electoral con tantas personas vigilando y contando los votos uno a uno, los tiempos de los fraudes electorales ya fallecieron gracias a la modernidad y a la transparencia como se organiza el torneo electoral.

El Autor es Comentarista radial

Reside en San Juan de La Maguana.