Si lo cuida el ratón, nunca habrá queso

Por Carlos Luis Baron viernes 22 de junio, 2012

Cuenta la sabiduría popular del Rey que soñó que sus dientes se les fueron cayendo hasta quedarse sin ninguno. Intrigado llamo a su presencia al sabio de palacio a quien pidió una interpretación de lo soñado.

El sabio le explicó que aquel sueño significaba una gran desgracia pues al rey que se le morirían todos sus seres queridos y se quedaría totalmente solo. El rey reacciono airado llamando al jefe de la guardia del palacio, ordenándole azotar y encarcelar al sabio por llevar desaliento al soberano con su trágica predicción.

Pidió el rey la opinión de otro sabio a quien también contó el mismo sueño pidiendo su interpretación. El nuevo sabio, califico el sueño como una gran virtud, ya que el sueño le indicaba que el rey tendría una vida tan larga que gobernaría a su pueblo con sabiduría por muchos años, tan larga seria su vida que sobreviviría a todos sus familiares.

El rey ordenó a sus colaboradores ubicar en una cómoda oficina y asignar una buena paga cada mes a tan inteligente interprete de sueños.

El asistente personal del rey, le razonó que ambos sabios habían interpretado lo mismo, a lo que respondió: “no es lo que se dice, sino como se dice”.

La anécdota la recuerdo, luego de ver la respuesta del señor Celso Marranzini, administrador de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales, CDEEE, ante las interrogantes del senador san cristobalense Tommy Galán, apropósito de la asignación de quinientos millones de dólares consignados a la corporación eléctrica en el presupuesto complementario enviado por el poder ejecutivo para la aprobación del senado de la República.

La actitud del señor Marranzini, no se corresponde con la ecuanimidad que debe tener un funcionario de su categoría ante el primer poder del Estado. Lo que a él corresponde es acudir ante el senado y responder lo que se le pregunte, primero porque ese es un derecho de los legisladores consignado en la constitución y segundo porque es responsabilidad de los funcionarios públicos rendir cuentas y ser transparentes.

Es inaceptable su condicionante de que puede decir allí lo que muchos no quieren que diga, pues si tiene conocimiento de malas prácticas en perjuicio del país o de la empresa, está obligado, no solo a decirlo, sino a proceder judicialmente si fuere el caso. En este país la gente acostumbra a justificar sus fallas señalando o amenazando con señalar las de otros.

Resulta inconcebible que el señor Marranzini, trate de atestar a los legisladores con un examen de selección múltiples al establecer que quiere que les digan si prefieren mantener el subsidio o elevar la tarifa eléctrica a la población, como si se tratara de su exclusiva voluntad la decisión o como si estuviera el país obligado a continuar jugando a las cartas del grupo que durante décadas se ha beneficiado de maneras indistintas con el negocio de cobrar apagones y de chantajear gobiernos.

Afirmar que quienes les piden explicación lo que quieren es su cargo, demuestra el alto sentido de irrespeto que tiene de la institucionalidad. ¿Quién le dijo que el cargo que ocupa es suyo? Ese cargo es del Estado y él lo ocupa transitoriamente hasta que se decida lo contrario y punto.

Si en algo no ha tenido éxito el gobierno de Leonel Fernández ha sido en solucionar el problema eléctrico y se lo debe fundamente a gente como Celso, que les hicieron afirmar que podrían tenerlo resuelto para esta fecha, cuando lo único que han hecho es reproducir un modelo que continua siendo ineficiente y caro, para el Estado y la población, pero muy rentable para quienes se benefician de contratos que solo pueden defender sus beneficiarios.

Las repuesta desproporcionada ante el pensamiento en voz alta que todo su derecho externó el senador Tommy Galán, son una clara lección del por qué jamás puede ponerse el ratón a cuidar del queso.

El autor es catedrático universitario y dirigente del PTD.