Sin censura a nadie

Por Carlos Luis Baron lunes 3 de diciembre, 2012

En la sociedad globalizada, no hay sectores que sean apolíticos, apartidistas y no deliberativos. Los soldados y los policías, en la mayoria de las naciones civilizadas, tienen voz y voto en las decisiones trascendentales. Es actuar como el avestruz, pensar que los militares y policías, porque guarden el voto del silencio público, están alejados de lanzar su opinión sobre determinados puntos del palpitar nacional.

Es más, los militares toman parte activa en la política, partidaria o literal, desde que se considera que son el soporte fundamental del sistema. Sin ellos en la retaguardia, se desmoronaría la conformación política y social actual, la democracia representativa.

En muchos países los militares van al Congreso Nacional a explicar los programas de defensa, o las acciones en que se ven involucrados. Allí fijan posiciones, y señalan culpables, cuando una misión fracasa por falta de recursos económicos, o porque era descabellado llevarla a la práctica.

En la República dominicana, los militares y policías son apolíticos y no deliberativos. Es lo que enmarca la Constitución, pero en la práctica no es así.

Hay militares que actúan en política con su silencio y en algunas ocasiones con sus acciones. Una cantidd significativa de militares y policías cuando deja el uniforme se mete a político. Esto hace ver que el fanatismo por las multitudes no les salió de repente.

A los militares y a los policías se les tiene que tomar en cuenta al momento de hacer reformas que puedan involucrar su forma de vida, y la remodelación, o cambios, en las instituciones en que han estado toda su vida.

Las reformas a la Policía tienen que ser ejecutadas escuchando a los Policías. Hay muchos oficiales serios, responsables y que han realizado estudios superiores, que tienen que ser escuchados.

Pero también al Policía de la calle. Mucho se habla del hombre que sale a defender los intereses colectivos ganando cinco mil pesos mensuales, pero nadie dice vamos a escucharlo.

Si hay una pura y simple reforma, ese policía de salario mínimo queda en el instante sin trabajo, no tiene lugar donde la tecnificacion será la norma de conducta. No está la sociedad dominicana preparada para de golpe y purrazo lanzar a las calles a miles de policías, que no saben hacer otra cosa.

Hay declaraciones puntales, muy recientes, del jefe de la Policía, mayor general José Armando Polanco Gómez, sobre la forma en que se implementó en el país el Código Procesal Penal, y hay que escucharlo. Son los que detienen a los delincuentes y se quejan de que luego los ponen en libertad.

No quiero policías ni militares impertinentes, pero tienen el derecho a ser escuchado y a que externen publicamente sus opiniones sobre las reformas que obligatoriamente se tienen que hacer en la Policía y la guardia.

Una de dos. Se desmandela o se reforma la policía. Si se desmentela, se echa a la calle a todo uniformado, pero si se reforma, hay que escucharlos.