Sin seguridad no puede haber turismo

Por Carlos Luis Baron viernes 9 de marzo, 2012

Sólo turistas ingénuos que desconocen el desastre delincuencial en que está sumergido el país vienen aquí, pero inmediatamente sufren las consecuencias de dicho desastre delincuencial se van rápido y pensando no volver jamás.

Y podrán venir otros cándidos que desconozcan dicha realidad delincuencial, pero inmediatamente también la palpen se irán para jamás volver.

Sin seguridad nada puede existir.

Sin seguridad no puede haber turismo.

Lo primero que hay que erradicar del ambiente en el que se quiere introducir y al que sigan viniendo turistas es la inseguridad generalizada o inseguridad pública porque eso toca también a los turistas y a éstos más que a los propios dominicanos (y mírese que afecta duramente a los dominicanos), pues a los extranjeros, por no tener arraigo y por ello estar desconectados de este medio social, se les ve por los ladrones como presas más fáciles.

El día que todas las instituciones y sectores de cada polo turístico del país decidan sentarse a una mesa a reflexionar sobre el turismo y sobre una estrategia de desarrollo del mismo, lo primero que deben poner en la agenda de los puntos o temas a tocar y decidir es el tema de la inseguridad pública.

Es harto conocido en todo el territorio nacional que después que el Código Procesal Penal entró en vigor el 26 de Septiembre del dos mil cuatro (2004) la delincuencia y la inseguridad pública comenzaron a dispararse en proporciones galácticas y que vienen tragándose a la sociedad dominicana cual hoyo negro espacial que se traga todo.

Por ello, ni siquiera las labores policiales preventivas constituyen gran cosa: los ladrones (y los delincuentes en sentido general) no le tienen miedo a eso, los ladrones saben que ahora la ley está de su parte y que el resto de la sociedad está prácticamente desprotegida.

Que si logran capturarlos saldrán en un santiamén y que si tratan de procesarlos tienen todas las de ganar debido a que la ley (= el Código Procesal Penal) se ha esmerado en blindarlos para que la sociedad no pueda alcanzarlos y alojarlos permanentemente en un sitio de donde no puedan salir para seguir haciendo daño.

Dentro de esa concepción bizarra que representa esa legislación prodelincuente viene desenvolviéndose y destruyéndose la sociedad dominicana.

· El célebre orador español Castelar una vez dijo que “ sin seguridad perecemos“.

He tenido conocimiento de que a nivel policial se trata de evitar que trasciendan al conocimiento público los robos y asaltos a los turistas para que esas noticias, a su vez, no trasciendan al exterior cuestión de evitar que deje de venir el público extranjero interesado en venir al país.

En ese mismo sentido he recibido información fidedigna de que tanto los funcionarios policiales como los funcionarios turísticos les ruegan a periodistas no hacer trascender dichos acontecimientos contra los turistas.

Se trata de una táctica funcionarial usada en todos los polos turísticos del país porque, precisamente, se trata de un mal que tiene una raiz común: el Código Procesal Penal.

La inseguridad pública es un arma de destrucción masiva contra el turismo.

Este es la primera y más frágil víctima de dicha inseguridad pública.

La causa fundamental o causa primera del desplome turístico es la falta de seguridad pública que es ostensible en todo el territorio nacional.

Los turistas que han sido víctimas de robos y asaltos en el país les cuentan a sus conciudadanos los hechos de que fueron víctimas y eso rueda, se esparce en los respectivos países de los cuales provienen.

Todos los polos turísticos, desde el de más importancia hasta el de menor importancia, vienen siendo afectados por esa inseguridad pública que aterra, espanta y hace salir huyendo del país a quienes nos visitan desde otras latitudes.

Para que haya turismo primero debe haber seguridad.

Sin seguridad no puede haber turismo.