Sobre el camioncito robado a Rogelio y sus allegados

Por Carlos Luis Baron martes 17 de julio, 2012

Continúa siendo una desvergüenza que, hasta el momento, la Policía Nacional no haya podido recuperar  el camioncito robado al Padre Rogelio Cruz.

El sacerdote y sus allegados han visitado incontables dotaciones de la denominada institución del orden público y en todas partes, la respuesta ha sido la misma.

La promesa de recuperación es constante y mientras, el dinámico y expresivo cura permanece, impotente, permanece presionado bajo una espera que desespera, sobretodo, al ver que muchos de sus programas y planes a favor de los más necesitados lucen estancados.

Lo ocurrido y sus resultados no es más que la fiel expresión de cómo la delincuencia, entro otros flagelos, han malogrado la sociedad dominicana del presente, dando la impresión de que las acciones de los delincuentes, narcos y criminales, superan el marco operacional de nuestras autoridades.

Insistir en que aparezca el camioncito robado a Rogelio y sus allegados es un ineludible mandato de todo noble dominicano en vista de la connotación que envuelve ese medio de transporte en el proceso de mejoramiento de las condiciones materiales de vida de muchas de las familias que giran en torno a la labor sacerdotal del extrovertido y aguerrido religioso católico.

Siendo de esa manera, las autoridades policiales y los organismos de investigación del país están llamados a acelerar el paso en interés de recuperar el vehículo en cuestión, apresar los responsables de tan repugnable actuación y someterlos, inmediatamente, a la justicia.

De no aparecer en condiciones mecánicas normales el camioncito del cura Rogelio, por el valor que encierra como instrumento de trabajo, sugerimos realizar algunas actividades en procura de recaudar los fondos económicos necesarios que permitan la adquisición de otro vehículo similar, en ánimo de que no quede tronchada la labor social y humanitaria que realiza el dirigente y consejero religioso.

Otra opción sería que, un organismo nacional o internacional, quien sabe si el Despacho de la Primera Dama, por sólo poner un caso,  aportara un nuevo camión, contribución que sin duda alguna haría retornar la alegría en un número considerable de familias de escasos recursos integradas a las acciones cotidianas de Rogelio en gran parte del país.

Mientras, sea que la Policía Nacional actué, los organismos investigativos cumplan con su rol o simplemente, la solidaridad colectiva se exprese, lo cierto es que, el camioncito robado a Rogelio y sus allegados, desde la marquesina de la parroquia, debe volver a realizar su gran labor social y comunitaria a favor de los más necesitados…!!

No hay tiempo que perder… acción pues..!!

El autor es sociólogo y comunicador

triffolio@gmail.com