Sociedad, politica y moral

Por Carlos Luis Baron viernes 22 de junio, 2012

La principal causa del permanente fracaso de nuestras grandes iniciativas políticas y sociales desde la fundación de nuestra República, se encuentra incrustada en los débiles sentimientos y la pobreza espiritual que ha arropado a núcleos determinantes y predominantes en las altas instancias de nuestras entidades políticas, los cuales penosamente han encaminado sus acciones en un enraizado egoísmo que los ha arrojado hacia la infecundidad en su rol de servir a la patria.

Esa lastimosa situación ha sido el factor generador de que nuestros partidos políticos estén carentes de la fuerza moral que de ellos requieren los dominicanos y las dominicanas para edificar una mejor nación, imponiéndose como tarea inmediata la motorización de fórmulas que los enrumben por mejores senderos, y que su a vez promueva hacia su interior el fortalecimiento moral, el desarrollo institucional y la solidificación de la vocación de bien que necesitan obtener, a fin de propulsar la transformación y renovación que urge la sociedad dominicana sobre la base de principios dignos y puros.

Al proponernos penetrar en una etapa, en la cual a una nueva generación le corresponderá la tarea de conducir el rumbo de nuestra nación y sus instituciones, necesitamos soportarnos en valores que nos dignifiquen y reivindiquen, ya que no sólo hay que propulsar la renovación de los cuadros políticos, sino también lograr que las entidades políticas rompan con su lastimoso y oscuro pasado usando como muro de contención la práctica de los principios y enseñanzas de nuestro Mesías y Redentor: Jesucristo, a fin de justificar por qué existimos como nación y la razón de sus principios esenciales que son: Dios, Patria y Libertad.

Si en verdad deseamos construir una nueva sociedad bajo el fundamento de los valores morales y el verdadero amor por la patria, frente a la manifiesta debilidad y pobreza humana que ha arropado a nuestra dirigencia desde la fundación de la República, los partidos políticos deben aceptar todos por igual sus cuota de responsabilidad en el engendro de las grandes desgracias y penurias, sin estar buscando en el presente o en el pasado presuntos culpables.

Es por esto que nuestras organizaciones políticas deben proponerse ser dignos ejemplos sociales teniendo como únicas coordenadas la dignidad e integridad moral que nos pide DIOS y la patria para alcanzar la verdadera liberación y felicidad del hombre y la mujer, ya que de seguir por el rumbo equivocado, continuarán siendo los principales promotores de la profundización de la pobreza, la violencia, la delincuencia y demás males que afectan a todos nuestros estratos sociales.

La crisis moral y la violencia social en que nos encontramos, requiere que la oración y reflexión profunda al Todopoderoso llegue a los partidos políticos, para lograr dentro de ellos un cambio radical de mentalidad que conduzca hacía su saneamiento y despertar.

Erradiquemos pues, la pobreza que engendra la ausencia de amor y misericordia por el prójimo, para que los partidos políticos y su alta dirigencia salgan de la peligrosa enfermedad que les destruye, orando a Dios, para que con su ayuda, puedan caminar con seguridad y fortaleza hacia la paz, el desarrollo y la felicidad que todos anhelamos.

Director General del Consejo Regional de Desarrollo (C R D),

Abogado y Politólogo