Solidaridad Fronteriza asegura que ilegalidad oficial estimula el tráfico de emigrantes

Por admin jueves 24 de enero, 2008

Dajabón, 24 de enero 2008. Diversos sectores consideran que la ilegalidad de las autoridades oficiales en la frontero con Dajabón, estimula la emigración de haitianos hacia la República Dominicana. Se considera que ello quedó evidencia en los días navideños, que se altera el flujo migratorio, algunos periodistas de la prensa dominicana y del mundo audiovisual han atacado el trabajo de Solidaridad Fronteriza y el compromiso de los padres jesuitas, trabajadores haitianos en las plantaciones dominicanas y en los barrios de algunas ciudades.

Se establece que en estos artículos, los periodistas calificaron de ilegal el cruce de frontera de 699 obreros haitianos. Se determina que este cruce de la frontera dominico-haitiana fue organizado por Solidaridad Fronteriza y autorizado en diciembre del 2007 por la Dirección General de Migración.

Una nota de Solidaridad Fronteriza, que nos remite el director de comunicaciones de esa entidad, periodista José Luis Fernández, indica que se analizaron diversos tema sobre los casos sucedidos a los haitianos que laboran en distintas fincas agrícolas de la Línea Noroeste y se considera que es notable la diferencia de escribir en aire frisado a estar mirando la pirámide 17 desde el medio del puente.

Para esa entidad, que dirige en la frontera el sacerdote Regino Martínez Bretón, en la cual establece que se necesitan esas informaciones para poder presentar los hechos de la manera más justa posible y una visión objetiva.

Recuerda Solidaridad Fronteriza que los 5 y 6 de enero no es una acción aislada, repentina y caprichosa, es parte de un proceso mucho más amplio que debemos presentar con el fin de poder entender lo que significa el cruce de frontera para un inmigrante que lleva varios años trabajando en República Dominicana, es serio, organizado y tiene su familia instalada en una comunidad dominicana.

Enumera los hechos, resltando que el 14 de enero del 2008, en Dajabón, un grupo de militares dominicanos persiguieron una guagua transportando unos cien haitianos, donde a causa de los disparos, uno de los haitianos murió a balazos disparados por los agentes militares.

Resalta que el 30 de noviembre del 2007 en Las Palmitas de Dajabón, aparecieron asesinados dos haitianos. Mientras que el día 29 de noviembre del año 2007, 302 haitianos y haitianas fujeron repatriados por la Dirección General de Migración. De igual manera que el día 23 de noviembre del pasado año, ese mismo organismo repatrió un total de 208 haitianos, la mayoría mujeres y niños.-

Pero, el día 13 de noviembre, recuerda Solidaridad Fronteriza, en un cable de la agencia EFE, publicada en el Nuevo Diario, decía que las autoridades dominicanas habían repatriado un total de 10 mil haitianos en menos de dos meses.

Señala el organismo que preside el sacerdote Regino Martínez Bretón, que el día 9 de noviembre del año 2007, en Dajabón, arrestaron a dos personas transportando 40 haitianos sin documentos… La lista, indica SF de las repatriaciones y de la violencia en la que viven los haitianos en la República Dominicana es mucho más larga.

En la zona fronteriza, las detenciones y las repatriaciones de haitianos son frecuentes estén dotados o no el carnet otorgado por la Dirección General de Migración.

La mayoría de esta gente trabaja en las plantaciones de la Línea Noroeste donde cultivan tomates, tabaco, melones, guineos, ajíes y otros rubros. Ellos, cita SF, viven en pequeñas comunidades cerca de las plantaciones donde algunos tienen sus esposas e hijos.

Las familias de los demás viven en las comunidades fronterizas en Haití. Se tiene la necesidad de viajar a sus respectivas comunidades para llevar el sustento adquirido en las plantaciones de la Línea Noroeste.

Indica SF, que esos obreros viven con sus familiares en comunidades dominicanas como y que tienen otros descendientes en zonas haitianas, que viven en un estado de zozobra permanente.

Enfocando la situación de los haitianos, Solidaridad Fronteriza, hace mención de que éstos tienen que viajar a sus lugares de origen enfrentando múltiples dificultades al regresar a territorio dominicano ya que las autoridades de Migración y los militares les quitan sus carnets. En cuanto a las esposas de los obreros migrantes viviendo en comunidades dominicanas, viven en la pesadumbre zozobra ya que los militares pueden repatriarlas de un momento u otro.

La experiencia cotidiana de la violencia, de los controles corruptos de algunas postas militares y de las repatriaciones masivas y arbitrarias, ha llevado a los obreros e inmigrantes de las comunidades de la Línea Noroeste a organizarse en pequeñas asociaciones con fines de defender sus derechos y proteger la zona que los acoge en cuanto que son los que mejor conocen las mismas.

Revela que la principal petición de estas asociaciones y agrupaciones bajo la Asociación de Trabajadores Migrantes (Asomilín), tiene que ver con el cruce de frontera durante fiestas importantes como Navidad, Semana Santa y otras fechas significativas para el pueblo haitiano.

Desde varios años, Solidaridad Fronteriza apoya este trámite.

Recuerda SF, que en abril del 2005, Solidaridad Fronteriza escribió al Director General de Migración, Carlos Amarante Baret presentándole la situación en la que se hallaban los haitianos de las plantaciones de la zona fronteriza, informándole de la necesidad de legalizar el cruce de frontera y, en fin, proponiéndole una solución legal que permita eliminar los abusos y las extorsiones de parte de la oficialidad de control.

A pesar que ninguna medida legal ha sido tomada hasta hoy día, la Dirección General de Migración siempre ha condescendido con la solicitud planteada por Solidaridad Fronteriza en momentos como Navidad.

Así, dice SF, el 7 de diciembre del 2007, escribió al Director General de Migración, Carlos Amarante Baret- solicitando el cruce de frontera de 699 obreros haitianos de la Línea Noroeste. La salida para Haití, vía el puente fronterizo Dajabón fue marcada para el domingo 23 de diciembre del 2007 y el regreso a las plantaciones, para el sábado 5 de enero del 2008.

Estas fechas coinciden con las vacaciones anuales de los trabajadores e inmigrantes y les permite pasar la Navidad junto a sus familias. El 17 de diciembre del 2007, el subdirector de Migración en Santiago, Juan Isidro Pérez dio una respuesta positiva a esta petición.

Una vez dada la autorización, las organizaciones de trabajadores haitianos empezaron a editar carnets individuales de pertenencia a las asociaciones con el objetivo de facilitar la identificación de que son personas organizadas, con trabajo fijo y varios años de residencia en República Dominicana.

Además, poder mantener el control de las personas que iban a cruzar la frontera el 23 de diciembre del 2007. El 5 de enero del 2008, a las 9 de la mañana los trabajadores e inmigrantes, algunas madres con sus hijos, se juntaron en el parque principal de Juana Méndez, acompañados por los presidentes de las asociaciones y miembros de Solidaridad Fronteriza esperaban la apertura del puesto fronterizo para volver a sus casas y al trabajo el lunes 7 de enero.

Se cita en en Dajabón, unas veinte guagas esperaban frente al hospital Matías Ramón Mella para llevarlos a las distintas plantaciones de la Línea Noroeste.

La gente llegó al puesto fronterizo por grupos de veinte personas y se revela que un primer grupo llegó a las 10 de la mañana y pudo cruzar la frontera. Pero, indica SF, pocos instantes después, un agente de Migración le pidió que volviera al otro lado para que pudieran verificar los paquetes y documentos del lado haitiano.

La gente esperó en fila, justo detrás de la puerta de hierro que separa los dos países y bajo un solazo. A las 11 de la mañana, la oficialidad de control anunció que sólo las personas con carnet editado por la Dirección General de Migración podían cruzar la frontera.

Esto generó, indica SF, una inquietud y se sintió en la asamblea.

Varios trabajadores tenían ese documento, algunos tenían un carnet de Migración vencido y muchos simplemente no lo tenían. Las personas con carnet de Migración se presentaron en la puerta y, después de haber pasado por la mirada sospechosa de un inspector de Migración, cruzaron la frontera.

Muchos militares dominicanos empezaron entonces a anotar los nombres y apellidos de la gente y esa revisión de los documentos se hizo dos veces y después revisaron los pequeños bultos que llevaban. Una vez terminada esta operación, 318 obreros pudieron montarse en las camionetas y salir destino a sus comunidades.

Mientras tanto, los miembros de Solidaridad Fronteriza intentaban negociar con los distintos agentes dominicanos presentes pero sin ningún resultado, cada uno de los funcionarios y militares se excusaba diciendo que sólo ejecutaban las órdenes de sus superiores.

Por su parte, el padre Regino Martínez Bretón, usaba toda su energía para comunicarse con el subdirector de Migración en Santiago, Juan Isidro Pérez y obtener su autorización para cruzar la frontera tal como lo había convenido el 17 de diciembre del 2007.

Dice que las autoridades dominicanas retrasaron la apertura por un poco más de media hora y que aún no se podía cruzar, sin embargo, las personas con pasaporte y visa dominicana podían entrar en República Dominicana, por la puerta pequeña, pero dos días de intensa se pudo lograr el paso de los haitianos a las fincas agrícolas de la Línea Noroeste.