“Somos seres humanos, no santos perfectos”, responde el vicario católico de Filadelfia

Por lunes 10 de octubre, 2005

NUEVA YORK._ “Somos seres humanos, no santos perfectos”, fue la única respuesta que tuvo Monseñor Hugo Shields, Primer Vicario de la iglesia católica de Filadelfia, ante las revelaciones de la fiscalía general sobre los abusos sexuales cometidos por 63 de sus sacerdotes contra menores.

El escándalo, destapado por los investigadores, volvió a poner en entredicho la imagen y credibilidad de la secta con base en Roma, aunque sus seguidores, se mantienen como una roca en el dogma que los vincula al catolicismo.

“Antes había una concentración exagerada en proteger la privacidad de los sacerdotes, sin tomar en cuenta el sufrimiento de unas personas para tratar de evitar un escándalo contra la iglesia”, explicó Hughs en una especie de “mea culpa” de la congregación.

“Al final hemos causado daños y escándalos mayores”, agregó el Vicario católico. Admitió que varios sacerdotes han abusado de la confianza de la gente.

“No pueden justificar el comportamiento de algunos curas, pero tampoco juzgar y condenar a la iglesia y a todos los sacerdotes y obispos por lo que hacen algunos”, precisó el dirigente religioso.

Dijo que en la comunidad latina especialmente, la información sobre los abusos, causó mucha sorpresa, pero la mayoría afirmaba que no creían en lo que se decía contra ellos.

“Pero esto es verdad, tenemos que admitir estos hechos, decir que somos seres humanos y no santos perfectos y tratar de trabajar con humildad para enmendar las fallas y si repetimos estos hechos, entonces no tendremos ningún derecho a la confianza de la gente”, añadió Hugh.

Calificando los abusos como “crímenes”, el Vicario romano manifestó que los mismos fueron cometidos por “personas enfermas”. Basándose en esa “enfermedad”, Hugh se opone a que la iglesia les prohíba a los sacerdotes contraer matrimonio o endurecer las leyes contra los pederastas, porque a su juicio, esa no sería la solución.

Lo que sí daría resultado, según su criterio, es que la comunidad denuncie cualquier abuso inmediatamente sepa del mismo. “No podemos esperar y creer que la víctima va a cambiar su comportamiento, tenemos que decirles a las autoridades tanto eclesiásticas como civiles lo que ocurre, para que actúen de inmediato”.

La Arquidiócesis de Filadelfia abrió un número especial para recibir todas las denuncias: (1215) 587-3880.