Subvención a choferes

Por El Nuevo Diario miércoles 5 de septiembre, 2012

Los propietarios del sistema de transporte público están maleados por la violencia y la corrupción. Constituyen la hez de los proveedores de servicios. Un chofer de carro público, salvo las honrosas excepciones, no se sabe si es un delincuente o un sicario de bajo costo.

El Estado dominicano, por no hablar de los gobiernos de los últmos 50 años, han cobijado esa plaga de los sindicatos de choferes, que no ofrecen ninguna solución al problema del transporte y por el contrario convierten los carros de concho y las guaguas, en uno de los servicios más peligrosos y abandonados del país.

Las subvenciones de los gobiernos a los choferes se divide en parcelas donde cada cual trata de conseguir su pastel, sea pintándose de ferreo opositor o de acuclillado ante los mandatarios de turno.

Pero en ninguna ocasión, los dirigentes sindicales han dado el frente ante los problemas sociales, ante el alto costo de la vida, ante la inclemencia de la globalización, que coloca al borde de la tumba a todos los dominicanos, sobre todo a los más pobres.

Esa falta de sensibilidad se puede ver en el sistema de los carros de concho, donde por tres o cuatro cuadras le cobran al pasajero de 25 a 30 pesos, y en rutas que van desde Villa Juana a la Feria o Centro de los Héroes, un empleado de salario mínimo debe tomar tres o cuatro carros.

La ecuación es de qué para ir a su trabajo, donde gana lo más 8 ó 10 mil pesos mensuales, esa persona tiene que gastar todos los días de 100 a 125 pesos. Las rutas de los carros no han sido fijadas con rigor científico por un organismo competente, sino por los mismos choferes.

Con las guaguas del transpsorte colectivo el asunto es peor. Los cobradores son engendros de presidio, los cuales maltratan a los pasajeros, y tienen el sistema que ellos llaman de “martilleo”, mediante el cual una guagua de la Feria a los Minas se toma tres y cuatro horas.

Los farsantes de los dirigentes choferiles cuando quieren conseguir facilidades del gobierno llaman a paro, con la desfachatez de no preguntarse a quien perjudican con la suspensión del servicio.

Son los jodíos, los de zápatos rotos, los más pobres del embudo social los que utilizan las guaguas del transporte de pasajeros, al igual que los maltratados carros del concho.

Las subvenciones de combustibles que los gobiernos entregan a esta pandilla de irresponsables se queda para su beneficio personal, porque nunca han tomado acciones que vayan a favor de los pasajeros de carros públicos.

El gobierrno de Danilo Medina tiene que suprimir en el acto, en lo inmediato, cualquier subvención a los choferes de carros públicos y proceder a realizar una evaluación del sistema de transporte de pasajeros.

En esa evaluación y trabajo de reorganizar el sistema, se tiene que tomar en cuenta a los sindicatos de choferes. No estamos a favor de que se les deje fuera del trabajo, sino que se apliquen reglas claras de juego y que las mismas se cumplan.

Es hora de que se ponga un control a todos los choferes de carros públicos y de guaguas, que quieren trabajar como les place y eso no es posible en una sociedad organizada. Vamos a trabajar en este punto.