Tal para cual

Por Carlos Luis Baron lunes 12 de marzo, 2012

Fuera del mal gusto de una campaña electoral sin un real debate de propuestas, la que se viene desarrollando en nuestro país en la actualidad tiene sus rasgos positivos; está ausente la violencia política, que en otros tiempos ha empañado la vida de núcleos y de familias simbólicas de nuestras comunidades; y algo que muchos verán como un señalamiento subjetivo, pero que es una realidad, los iguales convergen bajo la misma carpa.

Hipólito Mejía, Amable Aristy y José Enrique Sued, tres políticos atípicos que comparten similitudes. Hipólito Mejía arrancado del poder en mayo del 2004 por sus desatinos frente al Estado dominicano, no tuvo miramientos para utilizar los recursos en sus manos, encaminando el país por la minada senda de una reelección rechazada por todos los sectores; famosa es la sentencia del Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez cuando dijo: “Esa reelección dañará al país, y lo dañará a él y a su familia.” No valieron todos los estamentos del Estado y los recursos manejados por el PPH para lograr aquel despropósito, fue derrotado. José Enrique Sued, ex alcalde de la Ciudad Corazón, intentó la reelección apoyado en el poder del actual gobierno y ni con este significativo soporte fue reelecto, porque pesaron más que todo, sus indelicadezas y sus desvaríos frente al poder edilicio.

El Lic. Aristy Castro siempre ha encasillado al pueblo dominicano en los tiempos de Concho Primo; repartiendo papeletas desde sus vehículos, tirando salamis, gallinas y marranos a los electores, este peculiar eterno candidato nos transporta a las más remotas prácticas de la política; la sociedad dominicana continúa estancada, según sus cálculos y los de su colega (el ex presidente Mejía) entre fritura y gallera y como un ganado de borregos es tratada por ellos, sin discurso, sin propuestas y sin una dirección lógica para un proyecto de nación.

Pues aquí están, sin más ni más, jurando que están llenos de buenas intenciones para el país y rogando cada uno de ellos una nueva oportunidad para el mismo Hipólito Mejía que ya todos conocemos; aquí los tenemos, el atraso político los engendró y la historia, oportuna como siempre, se los dispone al pueblo… bajo la misma carpa.