Tanda extendida, pero de arriba para abajo

Por Carlos Luis Baron domingo 16 de diciembre, 2012

Nosotros estamos seguros que uno de los mayores logros de esta administración que aun no cumple cuatro meses, será la aplicación de la tanda de ocho horas en las escuelas públicas.

El Presidente Danilo Medina ha dicho que “La educación es el otro nombre de la libertad” y tiene toda la razón. Una persona analfabeta es un esclavo de la ignorancia. Aplaudimos esa iniciativa del Presidente pero tenemos una sugerencia. Nosotros no estamos acostumbrados a hacer planes a largo alcance.

Comenzar con la tanda extendida en el primer nivel de la primaria, es embarcarnos en un programa cuyos frutos, si se le da continuidad al mismo en nuevas administraciones, los veremos dentro de doce años mínimos. Nosotros sugerimos que se comience al revés.

Si empezamos, digamos en el tercer año del bachillerato, a instruir nuestros estudiantes en tecnología, al final del cuarto año, o sea, en 24 meses, vamos a tener bachilleres que a la vez serán técnicos calificados listos para integrarse a los medios de producción a generar dinero o a empezar sus estudios universitarios con una excelente base.

El programa continuaría hacia abajo. El año siguiente integraríamos a los de segundo año, después a los de primero y así sucesivamente. Paulatinamente iríamos añadiéndole al currículo una o dos lenguas extranjeras y deportes, lo cual ayudaría a alejarlos de los vicios.

Cada año, a partir del segundo año de aplicación de esta práctica, tendremos una apreciable cantidad de jóvenes con destrezas en varias ramas de la tecnología, bilingües o políglotas y además con habilidades deportivas.

Otras ventajas que tiene este sistema es que se necesitarán menos recursos económicos para establecerlo, pues hay mucho menos estudiantes del bachillerato que párvulos en las primarias. Si hacemos mancuernas con los industriales dominicanos y con empresas extranjeras de tecnología, podemos suplirle en muy corto plazo los técnicos calificados que necesiten.

Asegurando con esto, puestos de trabajos a nuestros graduandos y el personal técnico que necesiten nuestras empresas y aquellas que se quieran instalar en un futuro. Hacerlo así, incentivaría a los alumnos que vengan detrás a seguir estudiando, pues tendrían como acicate a los estudiantes que se van graduando con un diploma de tecnología en distintas áreas y que inmediatamente son absorbidos por diferentes instituciones privadas.

Ayudando, al mismo tiempo, a descongestionar un poco el supernumerario gobierno. Nosotros tenemos, principalmente en nuestras Fuerzas Armadas, muchos técnicos sub utilizados que bien podrían convertirse en los instructores que necesitamos para llenar esas plazas que se abrirán en nuestros Bachilleratos Tecnológicos.

Además, hay países amigos e instituciones internacionales, que nos darían la mano en la formación de personal didáctico en las ramas que lo necesitemos.

¡Manos a la obra!