Temporada de huracanes, planes y ejecutores

Por Carlos Luis Baron lunes 4 de junio, 2012

Como cada año el 1 de junio inicia la temporada de huracanes en República Dominicana y la del 2012 ya está avanzando en la manecilla del reloj. La Comisión Nacional de Emergencias, a través de su brazo operativo principal, el Centro de Operación de Emergencias, dijo a la opinión pública que el país cuenta con un Plan de Contingencia ante Huracanes para responder a las posibles eventualidades relacionadas con fenómenos atmosféricos que se formen el periodo 1 de junio – 25 de septiembre.

Esta información es ofrecida cada año, sin embargo, durante la temporada las desgracias que generan este tipo de eventos se traducen en grandes pérdidas de vidas y bienes que ponen al desnudo nuestra frágil realidad de preparación y respuesta a emergencias en momentos de ser azotados por una simple vaguada.

Realmente en el país existe un Plan de Contingencia ante Huracanes, así como un Plan Nacional de Gestión Integral de Riesgos de Desastres, éste último contiene la lista de una serie de planes sectoriales que no detallan en modo alguno sus contenidos, lo cual lo hace un tanto ambiguo e insuficiente.

Esa falta de claridad del Plan Nacional de Gestión Integral de Riesgos de Desastres es lo que genera de alguna manera que el Plan de Contingencia ante Huracanes no sea acogido enteramente como debiera ser por una parte de los miembros de los organismos de emergencias y la población como un instrumento eficaz de respuesta y rehabilitación.

Todos los años vemos como la Defensa Civil, Cruz Roja y Organizaciones dedicadas al área tienen que lidiar con los mismos escenarios de emergencias: desbordamientos de ríos, arroyos, cañadas e inundaciones en zonas identificadas dentro del plan como vulnerables o propensas a ser abnegadas y a sufrir deslizamientos de tierra.

Es meritorio reconocer a los miembros de la Defensa Civil que tienen que enfrentar esa realidad careciendo de los equipos esenciales de respuesta a emergencias. Lo mismo ocurre con las demás entidades de emergencias, en especial, los Cuerpos de Bomberos Municipales, los cuales en algunos municipios no cuentan con ambulancias, camiones para combatir incendios, ni lanchas para hacer rescates acuáticos, entre otros.

Los preparativos de respuesta a emergencias ante huracanes y otras amenazas no deben ser únicamente encarados con un plan escrito, se necesitan de actores responsables para su ejecución, equipados adecuadamente, así como personas remuneradas económicamente como reconocimiento por la importante labor que realizan.

En la actualidad la mayoría de los miembros de la Defensa Civil son voluntarios, ese desprendimiento de dedicación y humanitarismo es significativo por el valor que encierra el significado del altruismo. Pero en el caso de los bomberos, estamos frente a un contexto que amerita del interés de los alcaldes municipales, ya que estos no deben continuar recibiendo la pírrica suma de 2 y 4 mil pesos por la realización de tan delicado oficio.

Reconocemos que en los últimos años el sistema nacional de gestión de riesgos a desastres ha mejorado en muchos aspectos, no obstante, es necesario enfatizar que este sector reciba una mayor asistencia financiera del Estado y Gobiernos de turno para que continúe mejorando sus estructuras de respuesta.

Se precisa de una mayor inversión para la preparación de respuesta a emergencia en actualizaciones continuadas de los planes de contingencia, equipos y un pago razonable a quienes ponen en peligro sus vidas para salvar la de otros.

bernardo.r0469@hotmail.com