Temporadas Ciclónicas

Por Carlos Luis Baron domingo 26 de agosto, 2012

Así como somos parte del eje central del tráfico de estupefacientes por nuestra posición geográfica, también estamos en la ruta de los fenómenos atmosféricos que se forman en Cabo Verde Áfricas y el Caribe. Como pueden tocarnos los formados en atlántico.

Huracanes como Lilis en 1864, San Zenón en 1930, Inez en 1966, David en 1979, Georges en 1998, Hortense en 1996 y Jeanne en el 2004, así como las tormentas Federico que impactó suelos dominicanos el 6 de Septiembre, siete día después del Huracán David, Francés y ahora Isaac, han causado daños cuantiosos a nuestra querida república. David está catalogado como el más poderoso que nos ha impactado directamente.

Esa posición nos hace vulnerable a estos fenómenos y podemos decir que somos bendecidos por el todo poderoso, ya que anualmente podríamos ser afectado por varios de estos y han pasado años que las pérdidas materiales han sido mínimas o normales, desde el 01 de Junio que se inicia la temporada Ciclónica hasta el 30 de Noviembre que celebramos su final, aunque se mantiene las expectativas por poder formarse fuera del ciclo uno que otro, como las tormentas Epsilon y Zeta en el 2005.

La temporada con menos actividad de las últimas décadas es la del 1983, en la cual se formaron siete depresiones, cuatro de las cuales tomaron fuerzas para convertirse en tormentas (Alicia, Barry, Chantal y Dean), las cuales Alicia, Barry y Chantal superaron los 117 kph para transformarse en Huracanes.Esa temporada comenzó con la formación de una Depresión el 29 de Julio y terminó con la tormenta tropical Dean el 26 de septiembre.

En 1933 se formaron 21 sistemas con nombres, pero en la temporada del 2005 fueron 27, la cual se considera la más activa de la historia, superando los 21 ciclones tropicales del 1933. Esta fue tan desastrosa al imponer un record en pérdidas materiales (más de 100 mil millones de dólares) y más de dos mil víctimas mortales. Se recuerda los cuantiosos daños de Katrina en todas las ciudades de Missisippi. A pesar de ser la más activa, sus efectos al país fueron mínimos.

Pues podemos vociferar que estamos bendecidos por Dios y, esperamos que las lluvias producidas por Isaac, sean para limpiar las cosas malas que podrían tropezar las nuevas autoridades y la oposición, para encarrilar a este país por los verdaderos senderos del progreso, ya que la mayoría del pueblo dominicano estamos viviendo situaciones difíciles.

“Dios metió su mano y desvió a Isaac, para que los daños fueran mínimos en nuestra república, así que sigamos confiando en él, para superar lo bueno o malo que nos dejo Leonel”.