Terrorismo aún es una amenaza “seria” para transporte británico

Por miércoles 30 de noviembre, 2005

Londres, 30 nov (EFE).- La amenaza terrorista en el transporte público británico sigue siendo "seria" tras los atentados del pasado 7 de julio en Londres, que causaron 56 muertos y 700 heridos, advierte un informe parlamentario divulgado hoy en el Reino Unido. "No cabe duda de que la amenaza de los terroristas para el transporte público en Gran Bretaña continúa siendo seria", afirma el documento, elaborado por la Comisión de Transporte de la Cámara de los Comunes.

Los diputados señalan que hay "algunas pruebas" de la necesidad de mejorar la seguridad mediante la cooperación entre el Gobierno y la industria del transporte.

El informe critica, entre otras cosas, las "deficiencias" de los sistemas para "detectar paquetes potencialmente peligrosos" en el Metro de Londres.

El documento también habla de "pruebas inquietantes" sobre el "mal estado" de los sistemas de radio en los trenes del metro londinense.

Por otro lado, la Comisión ha recibido con satisfacción las medidas anunciadas el pasado día 14 por el ministro de Transporte, Alistair Darling, quien dio a conocer un plan piloto para efectuar registros en estaciones del metro y ferroviarias, como parte de unas pruebas para proteger a los pasajeros ante un atentado terrorista.

"Esperamos -declaran los diputados- que éstas sean las primeras de una serie de innovaciones de protección de la seguridad dirigidas a defender con firmeza y sin escrúpulos a quienes podrían morir" en un posible ataque terrorista.

En opinión de los parlamentarios, los atentados suicidas del 7 de julio contra tres vagones del metro y un autobús urbano de Londres representan un "fallo relativo" de los preparativos de seguridad en la red de transporte.

No obstante, el presidente de la Comisión de Transporte, el laborista Gwyneth Dunwoody, reconoció que "resulta improbable que todos los sistemas de seguridad que funcionen en la red de transporte puedan ser siempre completamente efectivos".

"Los sistemas de transporte -añadió- son muy vulnerables a un ataque terrorista. Los ataques contra el metro y el autobús de Londres del 7 de julio fueron un salvaje recordatorio de los peligros terroristas actuales. Esa amenaza letal persiste".