Tokio y Washington sellan su nueva “alianza militar global”

Por domingo 30 de octubre, 2005

Tokio, EFE).- Japón y Estados Unidos han puesto en marcha su nueva "alianza global" de seguridad, cuyo pilar es el acuerdo alcanzado en Washington para la reubicación de las fuerzas armadas norteamericanas estacionadas en el archipiélago nipón de Okinawa. La prensa japonesa destacó que cambia la actual estrategia de seguridad nipona el acuerdo firmado la víspera por el ministro de Exteriores, Nobutaka Machimura, el director de la Agencia de Defensa, Yoshinori Ono, el secretario de Defensa de EEUU, Donald Rumsfeld, y Condoleezza Rice.

La agencia de noticias Kyodo calificaba este acuerdo como "una nueva etapa en la alianza (de los dos países) que acelera la integración militar y da un papel más activo a Japón".

El acuerdo, entre otros puntos, establece que EEUU retirará 7.000 de sus marines estacionados actualmente en el archipiélago de Okinawa, a unos 1.500 kilómetros de Tokio, y los trasladará a Guam, en el Pacífico occidental norteamericano.

Además, contempla la reubicación de varias bases en Okinawa y otras partes de Japón, a la vez que las fuerzas de auto defensa niponas adquieren nuevas funciones en la seguridad internacional, que podrían incluir su participación en misiones de paz hasta ahora limitadas por la Constitución.

Precisamente, el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, abogó hoy por la reforma de la Carta Magna nipona, a fin de dotar a este país del "derecho" a poseer auténticas "fuerzas militares".

Esa reforma constitucional, cuyo borrador se acaba de presentar y podrá ser una realidad en 2006, sugiere la posibilidad de que tropas niponas participen en operaciones de paz que requieran el uso de las armas o incluso aplicando el derecho a la "defensa colectiva", es decir, acudir en ayuda de un aliado que es atacado.

Ambas eventualidades son prohibidas por el actual texto constitucional, pero la reforma en marcha y el acuerdo alcanzado ayer en Washington deja pocas dudas sobre la dirección de la transformación del concepto de seguridad japonés y su alianza con EEUU.

"Esta relación, que antaño se limitaba a la defensa de Japón y la estabilidad de la región, se ha convertido en una alianza global", afirmó la secretaria de Estado norteamericana tras el acuerdo.

"Estamos abriendo una nueva era", fue la contestación de Ono, con funciones de ministro al frente de la Agencia de Defensa nipona, que, según el político, a partir de ahora tratará de asumir un papel activo en la búsqueda de la seguridad y paz globales.

Por su parte, Rumsfeld insistió en que "la tarea ahora es avanzar en la transformación de esta alianza" y subrayó la actividad de Japón en Irak, donde aporta 600 hombres a la coalición forjada por EEUU, y la campaña de Afganistán, en la que ayuda al Pentágono en tareas de abastecimiento de combustible en el océano Indico.

Japón es, añadió el secretario de Defensa de EEUU, un "importante contribuyente a la seguridad global y regional en estos albores del siglo XXI".

El acuerdo de 14 páginas firmado en la reunión "dos más dos" de Washington se centra sobre todo en Okinawa, donde EEUU tiene sus bases más importantes del Pacífico, con una plataforma privilegiada ante China, Taiwán y la península coreana.

EEUU tiene en Japón 44.590 soldados, la mayor parte fuerzas de desembarco y del Ejército del Aire, y casi dos terceras partes de ese contingente están en Okinawa.

De los efectivos de EEUU en Okinawa, entre 14.000 y 18.000 son marines, fuerza variable que se explica por la participación de varias de sus unidades en la guerra de Irak.

Bajo el acuerdo alcanzado ayer, 7.000 de los marines estacionados en la localidad de Uruma serán enviados a Guam con apoyo financiero de Japón, aunque a cambio EEUU devolverá parte del territorio ocupado por las bases que serán reubicadas en ese archipiélago.

Okinawa quedó bajo control de EEUU al finalizar la Segunda Guerra Mundial y fue devuelta a Japón sólo en 1972.

Actualmente, en ese archipiélago se encuentra el 75 por ciento del territorio utilizado por las bases estadounidenses en Japón.

Esta presencia es rechazada por muchos de los habitantes de Okinawa, pues consideran que los estacionamientos estadounidenses han alejado muchas oportunidades de desarrollo en esa provincia.

Las autoridades okinawenses ya han expresado su oposición a estos cambios y por ello la semana próxima varias delegaciones del Gobierno de Koizumi tratarán de convencer a los habitantes del archipiélago de los eventuales beneficios del acuerdo firmado ayer.

La nueva alianza EEUU-Japón contempla también la transformación de la base "Camp Zama", situada en Kanagawa, provincia vecina de Tokio, en un comando de unidades de intervención rápida en el que participen fuerzas de auto defensa japonesas de tierra y que podría ser uno de esos operativos con capacidad para actuar en el exterior.

Además, se incluye el traslado del Comando de la Fuerza Aérea nipona de su actual base en Fuchu a la base norteamericana de Yokota, también en las cercanías de Tokio, en un esfuerzo más por completar esa integración militar de la que habló Rumsfeld.