Trabajo Infantil en San Cristóbal

Por Carlos Luis Baron jueves 23 de agosto, 2012

En República Dominicana existen leyes que protegen a los niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, son miles los menores de edad que se dedican a las más diversas labores en todo el territorio nacional. Una de las provincias con mayor índice de trabajo infantil es San Cristóbal, donde decenas de infantes se dedican a actividades agrícolas, a recoger basura en carretas, a la limpieza de zapatos y parabrisas de autos, a la venta de agua en funditas, dulces, frutas, flores, periódicos, y otros empleos, que en muchos casos los alejan de las escuelas.

Los gobiernos centroamericanos, entre estos República Dominicana se comprometieron recientemente a redoblar los esfuerzos para erradicar el trabajo infantil para el año 2020, el cual afecta a dos millones de niños en la región.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades, San Cristóbal sobresale por mantener una gran cantidad de adolescentes en las labores agrícolas, en la extracción de materiales para la construcción de los ríos Nigua y Yubazo y en labores de construcción de viviendas.

Es necesario resaltar que los niños que recogen basura en carretas en algunos barrios donde el servicio tiene poco alcance, lanzan estos desperdicios a los referidos afluentes por lo que recientemente la empresa Martínez de la Cruz retiró más de cinco mil toneladas de desperdicios durante el proceso de canalización que efectúa en ambos ríos de esta comunidad.

No es un secreto que, a pesar de existen muchas instituciones que fueron creadas para enfrentar el trabajo y la explotación infantil, decenas de niños son ocupados como dependientes en colmados, y peor aún, muchos exponen sus vidas conduciendo motoconchos en las principales vías de esta ciudad y como cobradores de guagua en algunas de la rutas de transporte a este municipio cabecera. Esto ocurre a diario en San Cristóbal ante la mirada indiferente de las autoridades competentes o designadas para proteger la integridad física de los niños, niñas y adolescentes.

Los hay por decenas que son obligados por sus padres a salir a las calles a realizar cualquier tipo de trabajo para que consigan recursos económicos que serían utilizados para la manutención del hogar, lo cual los enfrenta a un medio hostil quedando marcado de por vida.

Son muchos también los que se dedican a ayudar a sus progenitores en la venta de alimentos procesados y crudos en los mercados públicos de esta demarcación.

Estos niños son obligados a levantarse a tempranas horas de la madrugada para asistir a estos centros de trabajo, y que muchas veces, quedan solos atendiendo los mismos, mientras sus padres, se dedican a otras actividades.

En San Cristóbal, con una población de 557 mil 270 habitantes, tengo que reconocer que el Departamento de Niños, Niñas y Adolescentes se esfuerza para prevenir la prostitución infantil.

En ese tenor, en lo que va de este 2012 las autoridades han intervenido más de veinte prostíbulos desde donde han sido rescatadas decenas de niñas que han sido entregadas a sus padres, y los propietarios de estos establecimientos ilegales sometidos a la justicia.

Sin embargo, a las actuales autoridades les ha faltado una mano dura para emplear los correctivos adecuados en estos casos, pues las sanciones que se aplican contra los violadores del Código del Menor son muy benignas y estos vuelven a reincidir al poco tiempo.

Mientras el accionar de la justicia realiza estas actividades a favor de la infancia, por el otro lado, las bandas de narcotraficantes utilizan a menores de edad para sus actividades de distribución y estupefacientes. Por esto, en la Cárcel de Najayo-Menores, de los 300 adolescentes que hay confinados unos 200 cumplen condenas por actividades relativas a la venta de estupefacientes. Los demás están condenados por atracos, robos, atracos, homicidios y asesinatos.

Considero que estas formas de explotación infantil están relacionadas con la poca educación y el tema de la pobreza, es por esto la Organización Internacional del Trabajo (OIT), consideró “insuficientes” los avances logrados en naciones como República Dominicana para erradicar el trabajo infantil.