Trabajo infantil

Por Carlos Luis Baron miércoles 13 de junio, 2012

Los organismos internacionales tratan a los residentes en paises del tercer mundo como si fueran ignorantes. Piensan que sus miserias físicas, estan unidas a la falta de raciocinio y de análisis. No es así, las instituciones al servicio de las grandes potencias no nos pueden tomar el pelo.

Se da el caso de que la mayoría de los organismos internacionales son simples maquillistas. Ellos quieren presentar el lado amable y tolerable de situaciones políticas y sociales, donde los responsables de los hechos son sus sostenes económicos.

Quieren, esos responsables internacionales, jugar a echar la carga y responsabilidad, a los que viven en países del tercer mundo, y para ello, lo primero que sepultan es a la verdad.

Hay ahora mismo una campaña internacional en torno al trabajo de los niños, y de menores de edad. Organismos asimilados a las Naciones Unidas consideran que es alarmante el número de millones de niños que están dedicados a trabajar en los países del tercer mundo.

Esos niños que tiene que salir a las calles a ganarse la comida diaria, no estudian, no tienen futuro, ni siquiera presente. Son carne de presidio, o de morir en las luchas internas de las pandillas.

Cuando estos organismos internacionales hablan de trabajo infantil, exculpan a las empresas multinacionales y a los grandes gobiernos, y le echan la culpa a los desgraciados, que siguen siendo víctimas.

El trabajo infantil no se da, de forma colectiva, por el descuido de un padre, o la burla del niño que deserta de la escuela. El trabajo infantil se da por las grandes desigualdades sociales.

Son estos organismos internacionales que ocultan la verdad, la real mala distribución de las riquezas, los que le limpian la cara a las empresas multinacionales, responsabels de estos cuadros de explotación.

Hay trabajo infantil, porque hay hambre. Hay prostitución, porque hay hambre. La prostitución y el trabajo infantil van ligados de la mano. La madre sin trabajo y sin pan, manda los hijos a chiripear a las calles y ella vende su cuerpo.

Estos organismos internacionales ocultan que la mala distribuciòn de las riquezas, la expropiación de capitales, y la corrupción en fondos públicos, son los culpables de que haya niños sin oportunidades, y que tengan que salir a las calles a ganarse el mendrugo diario.

Los niños de clase media están en las escuelas, hacen sus tareas, y en momentos libres pueden ayudar a su familia en cualquier labor, pero no trabajan como los pordioseros.

Esto no se resuelve recogiendo a todos los niños andrajosos de la comunidad. No señor, Por el contrario, las medidas que se tienen que tomar es de garantizar la comida, el trabajo, la salud a los padres de estos niños.

Los organismos internacionales están ayudando a castrar a nuevas generaciones, porque cuando hoy un niño o un preadolescente no van a la escuela y limpian vidrios, quiere decir que en diez o quice años, ese mozo estará en La Victoria o el cementerio.

Para que haya soluciones, debe haber una genuina y equitatva distribuiciòn de las riquezas, y no un lavado de cara de organismos internacionales que rayan en la falta de respeto en sus informes.