Trata personas mueve negocio criminal de 32.000 millones dólares

Por domingo 6 de noviembre, 2005

Viena, 6 nov (EFE).- La trata de seres humanos es un negocio criminal que parece haber superado al tráfico ilegal de armas al alcanzar los 32.000 millones de dólares anuales y explotar a 2,5 millones de personas, según los últimos datos de la OSCE, que mañana inicia una conferencia de dos días para combatir esta lacra.

"Las estimaciones han hablado hasta ahora de un negocio de entre 10.000 y 15.000 millones de dólares anuales de ganancia para la delincuencia organizada", dijo a EFE Helga Konrad, Representante Especial de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) para la Lucha contra la Trata de Seres Humanos.

"Pero las nuevas estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hablan incluso de 32.000 millones de dólares anuales", añadió.

Konrad, como anfitriona del encuentro en Viena, adelantó algunos de los nuevos datos de la OIT, presente en la reunión, que se centrará en analizar la situación de explotación laboral y trabajos forzosos, considerada la esclavitud de nuevo cuño del siglo XXI y que afecta en gran parte a mujeres y menores.

"Hay nuevas estimaciones que señalan que 2,5 millones de personas en todo el mundo son víctimas de distintas formas de trata. De esa cifra, una tercera parte, alrededor de 800.000 personas, son explotadas laboralmente en situación de trabajos forzados", aseguró Konrad.

Para la OSCE, "la trata de personas se ha convertido en un negocio tan lucrativo hoy en día que posiblemente haya superado al tráfico de armas o de drogas. La razón es que a las personas se las puede vender y revender, y esto es algo que hacen las redes criminales".

"De Europa sólo hay estimaciones, pero se supone que entre 200.000 y 500.000 personas son transportadas anualmente a través y dentro de la Unión Europea (UE) con el fin de ser explotadas laboralmente", apuntó Konrad.

La trata de seres humanos y el tráfico ilegal de inmigrantes se suelen confundir, pero aluden a fenómenos distintos: el primero se aplica a la explotación laboral de la personas y a la privación de su libertad, mientras que el objetivo del segundo es la entrada ilegal de inmigrantes.

El anuncio de una oferta de trabajo en otro país y la búsqueda de oportunidades para escapar de un entorno de pobreza suele ser la vía para caer en una situación de dependencia: muchas mujeres son engañadas y pasan a trabajar en la industria del sexo durante años con el argumento de que deben devolver el dinero de su viaje.

Muchos de los criminales se apropian de los documentos de las víctimas y esa ilegalidad en el nuevo país hace que se cree una situación de difícil salida por el miedo de acudir a la policía.

Para la experta, la clave está en no criminalizar a las personas que caen en esta situación y ofrecer salidas.

"Simplemente, no se reconoce cuando alguien es víctima de tráfico de personas", se lamenta Konrad, que afirma que "algunos países, cuando dicen que combaten la trata de personas, tienen una cosa totalmente distinta en la cabeza, como luchar contra la inmigración ilegal, la prostitución o las redes criminales internacionales".

Para la experta, "las claves para combatir esa situación son la concienciación pública sobre el problema, campañas de información y educación".

Los inmigrantes que carecen de papeles para trabajar también son un colectivo que puede caer en la explotación laboral. "El hecho de que se encuentren en una situación de escasa protección hace que sean muy vulnerables a la trata de personas", afirmó Konrad.

Sobre España, aseguró que es un lugar de destino y tránsito para diversas formas de trata, no solamente para la explotación sexual.

"No hay cifras completas, pero tenemos información de que en el año pasado alrededor de 6.000 personas han sido identificadas como víctimas de ese delito. Y tenemos que partir de que eso sólo es la punta del iceberg", añadió.

"España ha hecho desde el punto de vista formal muchos cosas positivas", aseguró Konrad, "pero debe aplicar (las leyes) de forma más determinada, así como establecer una cooperación institucional conjunta entre las organizaciones no gubernamentales (ONGs) y la administración, y crear una plan de acción nacional, que no existe".