Tu vas a perder ese pleito… a propósito de Hipólito y Miguel

Por Carlos Luis Baron sábado 2 de junio, 2012

Algunos amigos dentro y fuera del PRD me han dicho que me veían, en su imaginario, al lado de Hipólito y no de Miguel en esta lucha interna. Me hacían cerca de Don Hipólito. Desde hace anos vengo defendiendo las propuestas de Miguel Vargas, de hacer un ejercicio diferente de la política, transparente, creíble, ético.

En el PRD se conformaron dos corrientes predominantes, la de Miguel y la de Hipólito. Sectores y grupos sociales canalizan a través de ellos sus aspiraciones sociales, económica, políticas. No es solo la lucha de dos dirigentes que se disputan la candidatura presidencial.

Siempre he estado consiente que entre ambos, no hay grandes contradicciones en los puntos de vista acerca de los problemas nacionales, del futuro de nuestra sociedad, sus opiniones sobre las alianzas, etc.

No he observado que ninguno exprese concepción social diferente, sus fuerzas económicas y políticas no tienen rumbos distintos para el país.

Todo ello tiene que ver con el proceso de derechización que ha experimentado el PRD desde la muerte de su líder el doctor José Francisco Pena Gómez.

El liderazgo de Peña Gómez se sustentó siempre en las masas empobrecidas del PRD, en sus dirigentes que no habían perdido su fe en los cambios sociales. Era un grupo liberal, burgués nacional, que al día de hoy está fuera de control en los mandos de decisiones del partido blanco, en las élites perredeistas.

Al salir del poder Hipólito Mejía, con su popularidad maltrecha, con un PRD reducido en el favor del electorado y la población dominicana, Miguel Vargas se lanza a la tarea de recomponer al partido blanco, de renovar sus cuadros dirigenciales y de colocar a la organización en la popularidad y el favor de los votantes. Y lo logro…

La tarea no fue fácil, mas cuando levantando la idea de un PRD, acorde a los nuevos tiempos, una forma nueva de hacer política, decente y científica, se enfrentó a los acólitos de Hipólito Mejía, que veían maltrecha su incidencia y control del partido.

Con la dirigencia media y alta a su favor, con el control de la matrícula de síndicos, regidores y senadores apoyándole, era innegable que los que apoyaban a Miguel Vargas sintieran el triunfo de la convención a su favor.

Craso error…representando los mismos intereses, no existiendo lucha de clases, el movimiento de adeptos, la mudanza de lealtades era previsible a último momento.

Mas, el aceptar Miguel Vargas la realización de una convención abierta, pero sin control y fiscalización efectiva, ponía en riesgo su triunfo interno, mas cuando el voto afectivo había sido bien trabajado por el ex presidente, Hipólito Mejía.

La dirigencia ortodoxia del PRD que es la que sigue a Hipólito Mejía, se sintió desplazada y fuera de los planes de Miguel Vargas y urdió todo tipo de planes para impedir el triunfo del nuevo líder en la convención del partido blanco.

La convención abierta dio los resultados previsible, avalada inequívocamente por el voto de los de aquí (PRD) y los de allá (PLD< PRSC), solo que los de allá fueron los determinantes en la elección del candidato del Partido Revolucionario Dominicano.

Esa es la verdad y lo de mas es puro cuento.

La identidad de Miguel Vargas, de su grupo o sector en el PRD, no ha servido para propósitos ajenos al partido blanco, porque al igual que el sector de Hipólito Mejía, somos perredeistas puros, solo que Hipólito y su sector ha dejado atrás la unidad y la fortaleza del Partido.

En esa circunstancia Hipólito ganó la convención del partido, se impuso como candidato presidencial, ente la situación creada vino la crisis, se establecieron normas civilizadas de comportamiento, se pidió que se respetaran los acuerdos, respetando una equilibrada y armónica participación, pero no sucedió así, a pesar de ello, exceptuando a Miguel Vargas que prefirió quedarse en sola el apoyo institucional del PRD, todos nos integremos al triunfo del partido y su candidato.

Sin lugar a equivoco que Miguel Vargas y sus seguidores, en esa convención, salieron fortalecidos, con una fuerza y un peso incuestionable, convirtiéndose en un catalizador de la coexistencia en las contradicciones y de la unidad en la divergencia.

Miguel Vargas al aceptar el triunfo del compañero Hipólito Mejía, al proclamarlo como candidato presidencial del partido, ha contribuido al robustecimiento institucional y al fortalecimiento de su liderazgo en PRD.

Los ortodoxos, los dirigentes históricos del PRD, que sin lugar a dudas han dejado su vida en las lides partidaria, observaron la actitud imbatible de Miguel Vargas, fue así que urdieron el plan b, que consistía en debilitarlo a cualquier precio, como única manera para lograr su nueva vez el control partidario.

He ahí la razón de todas estas mentiras y calumnia contra el presidente del Partido Revolucionario Dominicano, Miguel Vargas.

Pero la verdad es como el corcho y ella ira saliendo a flote.

A pesar de las componendas, de las sanciones y expulsiones contra los que liderean el sector de Miguel, a pesar de las sanciones y destitución que invocan contra Miguel Vargas, el PRD, como en otras ocasiones saldrá robustecido, tendrá que venir el advenimiento y la unidad sincera, porque de no ser así, ni los perredeistas ni el pueblo dominicano les perdonaran esa actitud de destrucción del partido que es ejemplo de democracia en América Latina y el mundo.

Se, en lo mas recóndito de mi corazón que no se cumplirá la frase que me dijo un viejo amigo y compañero de partido: “”tu vas a perder”.

Por Último, a propósito de guerra, mencionada por Hipólito en la reunión de su grupo donde sancionaron y expulsaron a Miguel Vargas y algunos de sus colaboradores, me retrotrae a un pasaje histórico de Paraguay, que reza: "¡Ríndase, mariscal, le garantizo la vida!". El mariscal, el presidente del Paraguay, Francisco Solano López endereza sus ojos hacia quien lo exhorta, y con serenidad dice la frase destinada a la historia: "¡Muero con mi patria!".

El autor es periodista