UASD: petrificada en los 60

Por El Nuevo Diario viernes 26 de abril, 2013

La UASD debe dar pasos a su integración al siglo 21. Da la impresión de que es una institución que se ha quedado petrificada en los años 60 del pasado siglo. Es como si estuviera siempre presente el espíritu del movimiento renovador, surgido luego de la muerte del dictador Rafel Leonidas Trujillo Molina y la revolución de abril. La nueva universidad, surgida todavía con el sonido de las balas de la revolución del 1965, respondió a una coyuntura política y social, a hechos del momento, que fueron evolucionando para dejar a los desconocidos e incontrolables en el recuerdo y abrir nuevos derroteros políticos..

En los doce años del gobierno del doctor Joaquín Balaguer la UASD tomó un camino de enfrentamientos y de lucha por las libertades públicas, que la convirtieron en abanderada del sueño de vivir en paz de la mayoría de los dominicanos.

Pero se quedó petrificada en los sesenta y setenta. Mientras la sociedad política dominicana evolucionaba, un puñado de anacoretas de una izquierda de folletos, de libro-rojo, se quedó en espera de la revolución, amparados en un campus con fuero.

Surgieron los estudiantes profesionales, que se han pasado 20 y 25 años dando vueltas por el recinto de la UASD, sin hacer nada, y atentos a la menor protesta barrial o comunitaria para salir a quemar gomas.

Las autoridades de la UASD han sido fieles en respetar la existencia de un co-gobierno inaceptable, donde los estudiantes son jueces y partes en el proceso disciplinario.

El peor recuerdo del Movimiento Renovador fue ese populismo que llevó a dar participación en el gobierno interno a estudiantes y empleados. Barbaridad coyuntural que ningún rector tuvo valentía de enfrentar y corregir.

Hoy hay que rescatar a la UASD y terminar con la participación estudiantil en las decisiones. Hay que aplicar la expulsión a los revoltosos, a los que irrespetan las normas disciplinarias internas, a los que allí hacen tierra de refugio para delincuentes y antisociales.

La UASD tiene que ser un ente de equidad social y un foro académico, pero no puede seguir siendo tierra de desordenes, con fuero o sin fuera, hay que sancionar a los estudiantes díscolos, y acabar con esas manifestaciones de anarquía que llevan sangre a toda la comunidad.

La Universidad es sostenida por el pueblo dominicano para que se preparen profesionales, no agitadores sin causas y quemadores de gomas. Si las autoridades no tienen pantalones y faldas para corregir esa situación, que presenten renuncia del cargo.

No buscar integrar la UASD al siglo 21, es seguir viviendo en la anarquia actual. Y eso no lo puede seguir tolerando la sociedad dominicana de hoy.