Un arcoíris de héroes ante la sinrazón de una ofensa

Por Carlos Luis Baron miércoles 18 de enero, 2012

Así como Haití es un pueblo de pintores en donde lo imaginario se hacereal en cada trazo, es también un arcoíris de héroes forjados al calor de la primera revolución social, de liberaciónnacional y racial que se produjo en América Latina y que culminó con laproclamación de su independencia y laconsecuente abolición de la esclavitud.

Una larga lista de prohombres haitianos cruza por nuestra mente al evocar los episodios vividos por este heroico pueblo en el interregno 1752-1804, data en que, inspirados por los hougan osacerdotes vudús Francois Mackandal y Dutty Boukman, los haitianos iniciaron demanera más o menos organizada la lucha por la libertad.

Correspondió a Makandal aldecir de Carolyn Fick haber emprendido el primer movimiento rebelde que representó un importante giro en lahistoria de la resistencia de los esclavos en Saint Domingue y un avance cualitativo en la conciencia delucha, articulando una extensared de inteligencia que le asestó entre el 1752 y 1758 duros golpes a loscolonizadores franceses mediante el uso de la técnica del envenenamiento. Tras serapresado y quemado en la hoguera su gesto último de rebeldía al romper laslianas ardientes y lanzarse contra sus enemigos sirvió para el nacimiento de unmártir inmortal capaz de metamorfosearse en animales y objetos que haservido de estimulo a todos los procesoslibertarios que ha vivido este pueblo hasta hoy.

En tanto que DuttyBoukman el 14 de agosto de 1791, en losmontes de Bois Caimán, celebra un pacto mediante el sacrificio de un cerdo negro y laingesta de su sangre por parte de los asistentes, entre los que se encontraban François Dominique Toussaint-Louverture y Jean-Jacques Dessalines, comprometiéndose a eliminar el dominio de los blancosen Saint Domingue, dando inicio así al proceso que culminaría con laemancipación de los esclavos.

Desde la muerte de Makandal los sacerdotes vudús hanpropalado que "Makandal se quedó entre nosotros, en el reino de este mundo", y desdeentonces en cada proceso de lucha de este noble pueblo por entre las montañas,callejuelas o barriadas empobrecidas seescucha la cantata "Ahí anda el manco, confundido entre su pueblo.Ahí anda el mandinga, que se quedó en el reino de este mundo. Ahí andaMakandal.

Ese es el mismoespíritu que envolvió a los campesinos que resistieron la ocupaciónnorteamericana de 1915 en cuyo proceso emerge la figura dellíder nacionalista Carlomagno Masséna Péralte. Habiendo nacido en Hinche en1886 era el jefe militar de la ciudad de Leogane por donde se produjo en julio de 1915la invasión del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos.

Tras negarse a rendirse sin ofrecer combate alos invasores, Péralte, renuncia del cargo y regresa a Hinche a cuidar de suhacienda. Estando allí, en 1917, es apresado y condenado a cinco años detrabajo forzado acusado de asaltar lacasa de un oficial norteamericano.Logra escapar de la prisión y reúne un ejércitoguerrillero al que llamaron Cacos que constituye un gobierno provisional en el norte del país.

Traicionado por Jean-Baptiste Conzé, uno de sus oficiales,que introdujo disfrazado al alférez Herman H. Hanneken al campamento rebelde en la cercanía de Grand-Rivièredu Nord, Péralte, cayó de un disparo en el corazón que le hizo el marine durante la breve pelea que sostuvieron. Eninterés de desmoralizar a los haitianos las tropas norteamericanas tomaron unafoto del cuerpo de Carlomagno Péralte atado a una puerta y la hicieron circularen todo el país, pero el efecto fue todo lo contrario. Asesinado a los 33 anossu figura adquirió la dimensión de mártir y su cuerpo desenterrado en 1935, alfinalizar la ocupación, recibió un funeral de Estado en Cabo Haitiano, lugardonde reposan sus restos

Una nueva ocupación norteamericana, esta vez a Santo Domingo,nos aporta el nombre por excelencia para conjugar la amistad dominico-haitiana,el del poeta Jacques Viau Renaud quien nacióel 28 de julio de 1941 en Puerto Príncipe y con apenas seis años llega al país acompañandoa su padre el intelectual y político Alfred Viau. Aquí realiza sus estudiosiniciales y básicos y luego por corto tiempo vuelve a Haití de donde regresa para ser profesor del Liceo Dominicano.

Viau, dueño de una lira tierna y profunda y de una culturaenciclopédica que ganaba elreconocimiento de sus pares nacionales, compartió la generación del 60 con los poetasdominicanos Antonio Lockward, Miguel Alfonseca, Juan José Ayuso, Grey Coiscou yJeannette Miller. Así como la amistad del pintor Silvano Lora y la protecciónde nuestra poeta Aída CartagenaPortalatín.

Su producción poética dispersa en diarios y revistas de la época fue recogida póstumamente porel FrenteCultural, agrupación que opero en la “Zona Rebelde”, bajo el titulo Permanencia del llanto.

Durante la revolución de Abril de1965 formó parte del Comando B-3, muriendo en lazona constitucionalista cuando sólo tenía 23 años de edad, víctima del disparode un mortero lanzado por las tropas norteamericanas de ocupación. Su sepelio al decir del poeta Mateo Morrison fue un acontecimiento en elque miles de combatientes de las más variadas tendencias lo acompañaron, en unode los funerales más conmovedores que recuerda la antigua ciudad de SantoDomingo.

Ante tantos ejemplos de vida tanhermosos cabe preguntar pues la razón de esta ofensa por partida doble, pues nosolo embadurnan y destruyen el retrato y el nombre de uno de los dominicanos másilustres y que con mayor ardor defendió el derecho del pueblo haitiano a lalibertad como lo es Juan Bosch, sino que en un acto en el que las autoridadesdominicanas no pueden excusar su responsabilidad se le da el nombre de Henry Christopheral recinto universitario donado por el gobierno dominicano.

El más sanguinario de los comandantes haitiano queregistran los anales patrios, Henry Christopher, cuando se batía en retirada,luego del infructuoso sitio de la ciudad de Santo Domingo, habiendo arrasadopreviamente a las ciudades de La Vega, Cotuí y San Francisco de Macorís y luegode Moca, Santiago. según narraron Gaspar Arredondo Pichardo y Alejandro Llenas,cuando el padre Fray Pedro Geraldino, llamó a los fieles para un Tedeum, bajola garantía de los haitianos, una vez dentro, la soldadesca haitiana, cerró laspuertas de la iglesia, matando a cuantas personas pudieron, el sacerdote fueensartado a bayoneta, en el presbiterio había 40 niños degollados y encima delaltar mayor, la señora Manuela Polanco de Santiago, yacía, herida de muerte, doñaAntonia David que resistió, los deseos de uno de aquellos feroces animales, fueclavada atravesada con una bayoneta de una de las puertas de la iglesia. DonAntonio Geraldino, don Mateo Muñoz y el capitán don José Lizardo, fueronsorprendidos en sus casas, amarrados a sus camas y quemados vivos con lasviviendas. La población sobreviviente, fue acarreada hacia Haití, junto con elganado. Los ancianos y rezagados, que no podían mantener la marcha, eranasesinados. Cuando la caravana llegó al río Esperanza, los apetitos de la soldadesca haitiana se desfogaron, sobre laspocas niñas que aún no habían sido violadas, sin importar su tierna edad.

Así como desde esta orilla repudiamos esta ofensa,en la otra, en Haití y por razones del ejercicio dictatorial que ejerció sobrela parte norte en donde sirvió de rey bufónde una corte que fue el hazmerreír de Europa, intelectuales haitianos hacen lomismo, por lo que esperamos que elgobierno dominicano, donante de esta vital estructura para el desarrollo delpueblo haitiano, tenga a bien reclamar el resarcimiento de esta sinrazón ysugiera el nombre del poeta combatiente, el ejemplo más alto de la solidaridadentre ambos pueblos, Jacques Viau Renaud para designar la universidad donada por los dominicanos ydominicanas.

Ciudadano Municipalista.