Un Estado Hidrocéfalo

Por Carlos Luis Baron viernes 31 de agosto, 2012

El Estado dominicano es un muñeco hidrocéfalo. Hidrocefalia significa "agua en el cerebro".Lo que quiero decir es que el Estado dominicano tiene un cerebro abultado, lleno de agua y no de sustancia gris, lo cual lo convierte en una organización inoperante, y para demostrarlo vamos a exponer algunas situaciones.

La primera, es que con el paso del ciclón Isaac por el Sur de la República muchas estructuras carreteras colapsaron, algunos puentes prácticamente se desplomaron y nosotros nos preguntamos, ¿tenían esas obras algún tipo de seguro para compensar al Estado? Pienso que no.

Pude observar al Presidente Danilo Medina frente a un puente colapsado en San Juan de la Maguana, decirle a la prensa, ante las demandas de acción de los pobladores, el Presidente dijo lo siguiente: “hay que trabajar rápido para reconstruir ese puente porque las comunidades de Ocoa y Sabana Larga no pueden estar mucho tiempo incomunicadas”. Bravo por Danilo, admiro y apoyo sus buenos deseos. Pero ese puente lo han reconstruido varias veces y desde que llueve a cántaro colapsa.

¿Por qué será?, simplemente porque ahí es que esta el negocio del robo y la corruptela, lo que el Presidente Medina debió ordenar conjuntamente con la reconstrucción, fue una investigación, para que aquellos que cometieron vicios de construcción para su beneficio, fueran enviados a la justicia, y que la misma le imponga medida de coerción por robo y abuso público, porque esas gentes además de poner en peligro la seguridad ciudadana, le han robado al pueblo. Pero eso jamás sucederá en el país, porque los gobiernos son complacientes con aquellos ladrones que le roban al erario público millones, y son muy rudos con los que tienen que hacerse de un huevo para poder saciar el hambre.

Además, nos preguntamos, ¿en ese país el Gobierno no asegura nada? Para así garantizar la inversión pública como se hace en los países civilizados. En Estados Unidos desde que se comienza una obra lo primero que hay que hacer es ponerle un seguro para garantizar la inversión y evitar que si alguien sufre algún daño el Gobierno o el inversionista privado no tenga que cargar con el problema de las demandas.

Pero como en República Dominicana un obrero o un ciudadano común no valen nada, entonces para que asegurar la infraestructura, pues si se destruye es mejor, porque el Gobierno la repara, y eso significa más corruptela, más robo, más cogioca, para los amigos del partido que en ese momento este disfrutando del poder. Así no puede avanzar una nación.

Lo segundo es otro ejemplo que pienso es muy interesante. Puedo asegurar que el Gobierno Dominicano desconoce cuál es el monto de su patrimonio. Al principio de la gestión gubernamental de Don Silvestre Antonio Guzmán se trato de hacer una auditoria sobre los bienes del Estado, pero esta choco con muchos jorocones y todo quedo ahí, en buenos deseos. Yo me pregunto, como deben preguntarse todos. ¿Quiénes tienen las tierras del CEA en su poder?, que eran millones de tareas.

Ah sabrá Dios, preguntémosle a la briza de la tarde, tal vez el aire nos dará la respuesta. Cuando Trujillo era dueño del consorcio azucarero bajo el nombre de Azucarera Haina, el dictador sabía exactamente cuántas tareas de tierra tenia su emporio, cuantos potreros, cuantas carretas habían en servicio para cargar, cuantos bueyes estaban tirando caña, cuantos estaban enfermos, cuantos camiones de los llamados Catarey estaban trabajando un día determinado, en fin todo lo que se movía el dictador lo sabía, para eso estaba la oficina particular del Generalísimo que lo computaba todo la cual por mucho tiempo dirigió el eficiente y honesto contador don Tirso E. Rivera.

Todo ese emporio le quedo al Estado Dominicano y fue dilapidado por todos los gobiernos que han pasado por la poltrona presidencial, con una sola excepción, el Gobierno Constitucional de Don Juan Bosch. Y este Gobierno que ahora empieza tampoco se le puede tener mucha confianza pues ha preferido arar con los mismos bueyes cuyas mañas son bien conocidas y sancionadas por la voz popular. Así no se puede. Con señales como esas no puede haber mucha esperanza.

Por eso es que yo sostengo que el Gobierno Dominicano es una organización hidrocéfala, con una cabeza gigante llena de agua, por no decir otra cosa, y unos pies pequeños hecho de barro. La verdad que así, no hay país que pueda avanzar muy lejos.