Un falso liderazgo político en el exterior

Por Carlos Luis Baron martes 24 de enero, 2012

“En las campañas electorales que se vienen realizando en el exterior en estos momentos, a diferencia de las anteriores, todos los partidos se quejan de que no tienen dinero para hacer sus proselitismos, incluyendo el partido al cual nosotros pertenecemos. Y eso es verdad porque no se ve ni un mime en las calles, exceptuando algunos del Sector Externo; pero también sabemos que no es por la crisis económica”

“Por otro lado, en el caso de los medios de comunicaciones locales, están al grito porque esta campaña no están llenando las expectativas que ellos esperaban. ¿Y porque?. Simple: los partidos políticos y su dirigentes no representan sus comunidades en el exterior, por lo cual no están recibiendo ayudas económicas. Así de sencillo. Me da pena reconocer esta realidad, pero es así”

Un liderazgo político necesariamente deberá y es la expresión y guía de la base material y cultural de cualquier sociedad. Conservadores de derecha o de izquierda contrapuestos debería ser por igual una representación de esa realidad. En el caso de las comunidades dominicanas del exterior institucionalmente están organizados en Seccionales Políticas. Estas seccionales parten, históricamente, o se inician dos años después de la fundación del PRD en el año 1939. Su propósito originario se resumía en la lucha por el derrocamiento del régimen trujillista e instalar un sistema democrático representativo, para lo cual instaló su cuartel general en la Habana, Cuba.

En aquel entonces – diásporas – no existían comunidades dominicanas del exterior, ni pensar en una cultura transnacional, por lo que no había una base social o material que generara una representación cultural e institucional como la existente hoy en día. El propósito general era volver a su país. En estos momento sus propósitos son totalmente diferentes y contrarios. Mal contado, casi somos una cuarta parte de nuestra población, con la incorporación de nuevos valores culturales; pero que en nada alteran sus conceptos de país, patria y nación, que en fin son los que nos identifican como dominicanos.

La transformación de diáspora a comunidades transnacionales tiene como reflejo inmediato el que la mayoría de dominicanos que vivimos en el exterior, en especial los jóvenes, no tienen en su agenda retornar o ir a vivir físicamente en el país. Esta decisión ciudadana en nada contradice el tema de la nacionalidad, todo lo contrario, es el reconocimiento de una nueva cultura, la cual amerita una profunda reflexión de parte de los estudiosos en la materia y de nuestra clase política, a la hora de plantear en el exterior lo que debería ser un verdadero liderazgo.

En las campañas electorales que se vienen realizando en el exterior en estos momentos, a diferencia de las anteriores, todos los partidos se quejan de que no tienen dinero para hacer sus proselitismos, incluyendo el partido al cual nosotros pertenecemos. Y eso es verdad porque no se ve ni un mime en las calles, exceptuando algunos del Sector Externo; pero también sabemos que no es por la crisis económica”

Por otro lado, en el caso de los medios de comunicaciones locales, están al grito porque esta campaña no están llenando las expectativas que ellos esperaban. ¿Y porque?. Simple: los partidos políticos y su dirigentes no representan sus comunidades en el exterior, por lo cual no están recibiendo ayudas económicas. Así de sencillo. Me da pena reconocer esta realidad, pero es así.

Las aspiraciones legitimas de las comunidades dominicanas del exterior son el que se les reconozcan sus espacios en los ámbitos económicos, en lo social y, muy importante, en lo político; es decir su cultura. Pero cuando hablamos en el orden político, no nos referimos a lo meramente titular. Ya sabemos, desde hace mucho tiempo, que su accionar – los políticos de hoy – ha sido y es el alcanzar o mantenerse en el poder para desde ahí ser beneficiados con los recursos de estado. Además, es que sus ofertas electorales pertenecen a los tiempos de cuando éramos diásporas.

Es cierto que existen muchos dominicanos que quieren volver a vivir al país, pero son mas lo piensan todo lo contrario y como comunidades nuevas con sus propias características, que lo que desea es que le ayuden a vivir mejor en donde se encuentran. Esta es una realidad que la clase política y el país tiene que empezar a reconocer e incorporar como una nueva cultura nacional; el que también vivimos en un nuevo país, en una nueva patria y nación, que es la nueva Republica Dominicana. El país que renació con la globalización.

Es por eso que todas las iniciativas implementadas desde todos los gobiernos han fracasado y seguirán fracasando hasta que no se reconozca esa nueva realidad. En esta campaña, la apatía y – es visible en las calles – ausencia de soportes financieros de parte de los pequeños, medianos y grandes empresarios, así como también por el dominicano corriente, como ya dijimos, es el resultado de la existencia de un liderazgo político equivocado y falso.

Lamentablemente, las posibilidades de cambios en esta dirección es remota, en razón de que existe una profunda e incorregible corrupción política. Sin embargo podría existir una rendija o luz que partiría de los sectores externos – que ironía – siempre y cuando se reabran las escuelas de formaciones políticas en los partidos, y no se contaminen con la cultura clientelista, que es las sangre que mueven esa degeneración política.