Un genio en la botella

Por Carlos Luis Baron domingo 8 de julio, 2012

Sus treinta y cinco años de existencia parecería que fuesen tan exiguos, con una trayectoria esplendorosa, que lo llevaría a tocar con sus manos, el infinito de las teclas de un piano y las cuerdas de un violin.Dió tiempo para todo en cuanto hizo; ’’su réquiem’’, convertido en mito, cuyo presagio le advertiría una partida a destiempo, en donde la especulación daba una categoría o apariencia de misterio.

Vió sus finanzas menguadas, tras su despido en la corte de Salzburgo, pero por cosas del destino lo lleva a instalarse a Viena, quedando atrapado en medio de la fama para el resto de su vida.Fué todo un pródigo voraz, cuyas composiciones e interpretaciones, eran del aprecio de la aristocracia y realeza europea: A sus cinco años tuvo el- ‘’Don’’ virtuoso de dominar composiciones de obras musicales, proliferando de manera vertiginosa su ingenio, y, a los diez y siete años había sido contratado por la corte de Salzburgo, lugar donde lo ve nacer.

De muy chico devoraba con improvisaciones, frases musicales, en la que, las lecturas a primera vista, eran asimiladas por la gran memoria prodigiosa que poseía.Su niñez pasó desapercibida, por su comportamiento de gran madurez; sus diestras manos le bastaban para vencer con grado de dificultad, el Clavicordio, el Clavecín y Violín.

Fué un gran aventajado por la influencia de Bach en sus composiciones de gran dominio, sus dotes, le mereció despertar simpatía por la madre del emperador, madame María Teresa.

En Milán encontró la fuente de inspiración para la opera Mitridate, re di ponto en el 1770; Motete Exultate, jubilate- fué- una de las primeras obras famosas que escribió, siendo en la actualidad la más interpretada: Concierto para piano y orquesta no.9 en mi bemol mayor, fué el punto de inflexión de su obra, ponderada por sus críticos en el 1777. Viena, la ciudad que vio partir a aquel hombre notable, de figura pálida y delgada, cuya cabellera de cabellos claros lo hacían lucir vanidoso, fué quien acogió a unos de los mas grandes genios de la historia musical, por sus improvisaciones y recitales.

Joseph Haydn citaba, que’’ la posteridad no vería tal talento otra vez en cientos de años, haciendo referencia al egregio, Wolfgang Amadeus Mozart.