Un héroe cae en Constanza (al Capitán Eduardo Leyva Pérez)

Por Carlos Luis Baron miércoles 3 de octubre, 2012

Hay momentos en que un ser humano debe elegir como trillar su propio destino. En ocasiones, esa elección implica arriesgar la vida misma, ya sea por convicción, porque no le queda de otra, o por ambas. La muerte en funciones del Capitán de la PN Eduardo Leyva Pérez, mientras fungía como oficial encubierto en las entrañas de una red internacional de narcotráfico, no debe pasar desapercibida por los medios de comunicación, ni la sociedad. Al contrario, debe dársele su justo espacio en una sociedad donde muchas veces sólo resaltamos los anti-valores. En ese sentido, a Leyva Pérez no le cabe otro calificativo que no sea el de héroe, pues supo portar el uniforme debajo de su piel, esto para llevar a cabo una labor que pocos estarían dispuestos a cumplir.??

El trabajo que realizó, específicamente como oficial encubierto, es uno de los más peligrosos – empero necesarios – en pos de realizar una investigación y labor de inteligencia detallada. Sin el esfuerzo de Leyva Pérez, poco o nada se hubiera conocido de los inner workings, de la red de narcotráfico desarticulada hace solamente un par de días. Les aseguro que su trabajo representó un camino lleno de sacrificios personales y familiares, donde muchas veces – incluso – hasta la ética y la moral debieron ser retorcidas para ganar entrada en esa organización criminal: debía granjearse la confianza de esos delincuentes. Ese tipo de trabajo drena al más fuerte, haciéndolo cuestionarse hasta de sí mismo y de su identidad. Se necesita de un carácter especial para hacer lo que Leyva Pérez hizo: brujulear entre tanta mugre, sin ni siquiera ensuciar su alma.??

Y es que realizar un trabajo como oficial encubierto, al menos al nivel que este héroe lo hizo, no es tarea fácil. Las organizaciones criminales transnacionales como éstas (personeros de Colombia, México, Venezuela, Curazao y Dominicana, estaban involucrados) trabajan como si fueran una empresa, mientras cuentan con oficinas y agentes, dedicados a la colección de inteligencia y contrainteligencia. En palabras llanas, penetrar estas organizaciones es casi imposible; resulta más sencillo reclutar como agente a algún individuo, que ya sea parte de la red criminal. Pero por razones solamente conocidas por las autoridades dominicanas, se decidió infiltrar al oficial Leyva Pérez. Sin importar los peligros y obstáculos inherentes de esta intentona, Eduardo, respondió al llamado, asumiendo un rol vital para que hoy día haya menos drogas circulando nuestras calles, envenenando nuestros hijos, socavando la cohesión social que muchas veces entendemos como perdida y, llevando ante la justicia a criminales.??

En Estados Unidos, al caminar en el lobby de la sede de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), existe a su derecha una pared donde hay estrellas gravadas. Cada una de esas estrellas representa un oficial de esa agencia que ha muerto mientras realizaba su labor como oficial. Al pie de la pared, un libro protegido por un cristal permite identifica por nombre a cada uno de los caídos. Lo interesante es lo siguiente: no todas las estrellas tienen nombre. A decir verdad, la gran mayoría carece de ellos. Esto se debe a que el agente que pereció era miembro de actividades encubiertas y altamente clasificadas (secretas), muchas de las cuales están siendo llevadas a cabo, en tiempo presente. Definitivamente, ver aquello en persona llena a cualquier ser humano de un sentido de servicio incalculable. Desde mi humilde postura, Eduardo es más que merecedor de una estrella en esa pared.??

El sentido de servicio y responsabilidad muchas veces llenan de valor a quienes los asumen. Ese valor fue lo que incentivo a Leyva Pérez a poner en riesgo su vida a diario, navegando entre aguas turbias, pero con un norte claro. Y fue allí, sirviéndole a la patria, de seguro con un sueldo muy por debajo de lo merecido, donde perdió la vida. Que no quede en el olvido su sacrificio y su esfuerzo, que sea imitado por otros dominicanos de buena voluntad porque, en tiempos de gran resquebrajamiento ético y moral, necesitamos de ejemplos a seguir. ??

Puede que no sea una estrella, pero este es mi humilde intento de gravar a este héroe en la memoria de quienes lean esta pieza.