Un Nuevo Orden en el Gobierno de Danilo

Por Carlos Luis Baron miércoles 8 de febrero, 2012

No puede atribuirse a un solo factor por separado, a circunstancias del azar, a los malísimos modelos que algunos comunicadores les exhiben al público, al reggaeton o al período de gobierno del ingeniero Hipólito Mejía, donde lo informal y ciertas palabras “malas”, se despenalizaron, pero lo cierto es que la actitud colectiva es hiperactiva, prepotente, avasalladora, imprudente y una señal de que algo peor nos ronda el panorama para el equilibrio de la sociedad democrática. Muchas cosas han cambiado en los últimos diez años tanto en lo interno como en el aspecto internacional.

La fuente puede estar en la misma dinámica de intercambio con la sociedad norteamericana, dónde el nivel de hipocresía raya en una combinación de mentiras, medias verdades y simulacro que se cuela a través de la televisión, el hip-hop, los “Talk show” y los hábitos de consumo que se bombardean a través de la industria de la publicidad.

La descomposición de la sociedad dominicana no es un fenómeno lento y oculto. Por el contrario es acelerado y a la vista de todos. Los que oyen radio y miran televisión pueden verificar como se ha hecho ver como algo normal el uso de palabras soeces, a todas horas.

Pero en la sociedad dominicana, que por tener una estructura socio-económica desigual y subdesarrollada debe producir algunas respuestas de conducta marginal, delincuencial, resentida, estas no son las que motorizan esta etapa de hiperactividad colectiva que muy de inmediato se transforma en violencia. La falta de responsabilidad social es síntoma de un mal mucho mayor que se avecina: La suma de más ciudadanos que se niegan a cumplir sus compromisos. La cadena de la disconformidad puede comenzar con indignaciones por la violación de leyes todos los días. Se percibe una actitud pasiva ante la hiperactividad social.

El estilo que predomina en las calles es de atropello y agresión en las maniobras de tránsito. Aquí no se conoce el concepto manejo temerario y hasta dónde pueden llegar sus consecuencias. No se ha hecho ningún movimiento, al menos visible, para aplicar leyes que se vienen violando y con el tiempo parece natural que se violen.

La Primera Dama de la República ha respondido con una campaña que se denomina ¡Bien por ti!, para tratar de tocar ésta molesta y cada vez más notable falta de compromiso y voluntad para una convivencia social de más calidad y de más afecto entre los ciudadanos que no tienen por qué mostrar hostilidad entre ellos sí, en el menú tenemos la solidaridad o simplemente la pasividad. Necesitamos recuperar ese rostro que nos caracterizaba y lo haremos como parte de los proyectos de cambios que nos ofrece el programa de Danilo Medina, que de seguro podrá contar con una entusiasta en el área en su Vicepresidenta Margarita Cedeño de Fernández.

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