Una frase que no aplica en política

Por Carlos Luis Baron lunes 26 de marzo, 2012

Los políticos, en el fondo no viven de la política; todo el que así lo crea está errado. En realidad, utilizan la disciplina como medio para vivir de los pueblos; tratar de embaucarlos y engañarles por supuesto. Los van induciendo a acaptar la voluntad de ellos, hasta parcelarlos e irles convirtiendo en sus propias fincas, a explotar de manera inmisericorde.

Es lo que de ordinario vemos con tanta frecuencia, no sólo en nuestro país, sino a nivel de otras latitudes, en las que también se verifican las mismas acciones demagógicas, las falsas retóricas, e igual explotación en contra de las grandes mayorías.

Que pena, que la gente no trate de concienciarse; de abrir los ojos ante los tantos farsantes que juegan con sus aspiraciones y necesidades más perentorias.

La frase hecha que nos ocupa, atribuible a las iglesias desde hace miles de años, bajo la concepción de que, “quienes sirven al altar, viven de altar”, no aplica en el contexto político. La misma fue incluida en un trabajo que publica el periódico “Diario Libre”, titulado “De qué viven los político”, edición del 24-3-12, a raíz de unos pronunciamientos que hiciera el candidato a la vicepresidencia de la República, PRD, en sentido de que tanto él, como Hipólito, “son empresarios conocidos y se mantienen con el sudor de su frente, que no viven de la política”. ¡Vaya discurso de campaña!

Es obvio entender que, esa disciplina es altar de los políticos, pero no en términos de servirle, sino de servirse de ella propiamente; pues, la misma no es más que una herramienta a utilizar, según las circunstancias y propósitos.

Ahora, en cuanto al altar de que viven, y al que no sirven como se debe, está constituido por los pueblos que subyugan y explotan. De esos sí que hacen provecho, a cambio de my poca dedicación y servicios.

Por tanto, en el contexto de la política actual, no se puede hacer una efectiva asociación analógica, respecto de esa frase de las iglesias; no cabría en ese orden, ya que son escenarios de aplicación muy diferentes, por las concepciones internas que predominan.

Lo religioso, aun lo convencional, con sus múltiples errores, dista demasiado de lo político predominante en la actualidad, concebido sólo como un actividad mercurial de grupos, conformados a la luz de intereses económicos comunes.

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