Una inquietud horoscopal

Por Carlos Luis Baron lunes 2 de enero, 2012

En el contexto de la numerología esotérica, son varios los números que se tienen como sagrados, y de muy alta representatividad, aunque en el orden obvio de lo muy poco trascendente, con relación a la creación del Universo, incluida la especie humana. Además, con una significación por supuesto insondable, en el marco de la mente limitada de los hombres.

Sobre algunos de ellos se hace mención de ordinario, exotérica y popularmente hablando; pero, hay uno que, probablemente, esté dentro de los más importantes en el tenor de lo que se trata, y sobre el que muy pocas veces se repara, a pesar de su presencia cotidiana en: horas que marcan los relojes, división del día y de la noche, confección de calendarios, con los meses del año, y el horóscopo con sus pronósticos, que se presenta en base al zodiaco y sus Signos o Casas correspondientes, entre otras cosas. Evidentemente, nos referimos al número “doce” (12).

Cabría agregar aquí, que ese es uno de los números a que más se hace alusión en cuanto a lo espiritual esotérico se refiere. En la misma Biblia y otros textos antiguos se habla de los doce portales, las doce tribus, los doce ángeles, los doce apósteles o discípulos.

Por otra parte, los chinos, actualmente, en su Horóscopo para el año 2012, denominan el mismo como “año del dragón, más el elemento agua”, y le pronostican como un período en el que se esperan tsunamis, lluvias en abundancia y posibles epidemias, al igual que tormentas solares. Además, que se producirá la alineación de los planetas del sistema solar en el mes de diciembre perteneciente a tal período.

También hablan otros entendidos, que al final del año 2012, se producirá a nivel de la humanidad lo que se entiende como una expansión significativa de la “Conciencia Crística”; por lo que, la ocurrencia de determinados fenómenos naturales durante los meses que precedan, durante su transcurso de 366 días, se hará necesaria, como una forma de llamar a la gente a la reflexión, al reconocimiento de su verdadera esencia – espiritual -. Son cosas en ambos casos, que bien podrían asociarse con la evolución del planeta Tierra, necesaria para estos tiempos ya.

Y, adicionalmente tenemos que, en la obra “Tierra – Las Claves Pleyadianas de la Biblioteca Viviente”, de Bárbara Marciniak, 1997, se hace referencia a los doce filamentos del ADN humano, correspondientes a los doce chacras energéticos que pertenecen a los hombres, ubicados con relación al cuerpo físico, tanto internamente (7), como externamente (5); y a través de los cuales, los mismos pueden conectar con la llamada “fuerza vital de la existencia”, proveniente de las energías invisibles o Rayos Cósmicos que penetran la Tierra; en un acto que también guarda estrecha relación con la evolución espiritual sobre dicho planeta.

Ahora, asociada con esa temática, la parte a la cual más nos interesa referirnos aquí, es la relativa al zodiaco – cinturón que describe el Sol alrededor de la Tierra -, según los autores, dividido en doce Casas o Signos, todos conocidos (Aries……….Piscis), contentivos de informaciones interrelacionadas, inherentes a la creación del planeta Tierra, y a los flujos energéticos vibratorios cósmicos, hacia y desde ésta, a través de los denominados portales de acceso y salida disponibles – canales establecidos para recorrido de las energías -.

Continuando con el zodiaco y sus Signos, con frecuencia se habla de las llamadas cartas astrales, contentivas de informaciones y predicciones relativas a las personas de que se trate, elaboradas a partir de las fechas de nacimiento, y obviamente de la Casa zodiacal que rigiera en ese momento; tomando además en consideración otros aspectos individuales, como el día y la hora en que se haya despertado por primera vez en el plano físico, al nacer para la corriente de vida que se cursa.

También aparecen amplias publicaciones en los periódicos, y revistas de gran circulación, que incluyen pronósticos y recomendaciones, muy generalizadas por cierto para las personas, según el Signo que le corresponda, provenientes de famosos astrólogos. Muchos de esos trabajos, cuando se les da lectura con detenimiento, lucen hasta risibles, y se advierte en ellos cosas repetitivas por demás. Nunca hemos oído decir a nadie, que se haya acertado en una de esas predicciones con respecto a él.

Y, es muy lógico suponer que así sea, partiendo de que, según sostienen los esoteristas versados, el Signo zodiacal en que nace todo ser humano, no es casual, sino causal; que el mismo tiene que ver de maneras directa con el nivel de evolución espiritual con que se encarne en el plano terrenal, como los efectos kármicos por conquistar; y en fin, las características propias y previamente definidas para cada corriente de vida en particular.

Luego, es entendible que, las generalizaciones, en términos de predicciones y recomendaciones, por una parte, jamás podrían aplicar, sólo partiendo de las fechas de nacimiento. Pues, para poder hacer las mismas, y que éstas resulten precisas y efectivas, por la otra, se tendría que conocer de antemano sobre el nivel de evolución del espíritu que encarne la persona en cuestión; así como, los asuntos de carácter kármicos asumidos, y en vía de conquista presentes; al igual que, la forma y el porqué del tipo de corriente de vida física que se curse, lo cual luce más que imposible, que nadie pueda conocer, siendo un habitante terrestre, con limitaciones mentales obvias.

Lo que probablemente podría ser asimilado es que, esas predicciones y recomendaciones generalizadas, se hagan en base a características y formas de ser que evidencien comúnmente las personas, según el Signo del zodiaco en que nacen, que se constituyen en aspectos personales ordinarios muy superficiales; por lo que en realidad, no es mucho lo que pueden decir.

Se deduce entonces que, esa es la base que utilizan los llamados astrólogos para sus pronósticos; y, hasta se podría hacer cierta analogía con respecto al caso de los sueños (vida onírica), en cuanto a su significado y simbologías clásicas, en que a veces pueden coincidir las interpretaciones dadas.

Como bien ya se conoce, los sueños en verdad, quien mejor puede interpretarles es el que los tiene; porque, hay que enmarcarlos en el plano de las vivencias y aspectos personalizados de cada cual. De ahí, la dificultad para poder conocer los mensajes que suelen envolver, principalmente, cuando es otro quien trata de hacerlo. Por eso es que, resulta procedente el compararles con las predicciones astrológicas, desde el plano físico, en términos adivinatorios.

Finalmente, y continuando con el asunto del horóscopo, según dicen los que saben sobre temáticas profundas como esa, hay un Signo o Casa específica del zodiaco, por el cual se entra por primera vez a la encarnación en la Tierra; y otro también, por el que se sale de manera definitiva, cuando se rompe la cadena a de reencarnaciones – dejados como tarea el tratar de averiguar -. ¡Eso dice lo bien planificado de cada tránsito terrenal humano, y lo intrincado de querer averiguar sobre su discurrir!

En el curso de la evolución espiritual terrenal, se recorre gradualmente todo del zodiaco; en ocasiones, repitiendo Signos o Casas incluidas en el mismo, por razones inescrutables para la mente humana. Podemos ver entonces, cuan difícil se torna el asunto para hacer predicciones y recomendaciones zodiacales creíbles, máxime cuando se generaliza.

Por tanto, resulta valedera la “inquietud horoscopal”, denominada así, más por asociación directa – no por historia -, con los pronósticos astrológicos que se ordinario se publican. Además, ¡luce un tema bastante interesante para reflexionar sobre él!, ¿verdad?