Una inyección de asertividad curaría la violencia en los políticos

Por El Nuevo Diario jueves 17 de mayo, 2012

La inteligencia emocional, hoy un best seller, escrito por Daniel Goleman, un psicólogo norteamericano, profesor de la universidad de Harvard, tiene entre las anécdotas que recrea la siguiente:

“Un amigo invitó a otro quien lo visitaba en su casa, a que cruzaran la calle hasta un puesto de venta de revistas o periódicos. Cuando llegan, el amigo anfitrión saluda al dueño del puesto de revistas con mucho cariño y éste a puras penas y con cierto aire de de desprecio le devuelve el saludo. No obstante él siguió conversando con este sujeto y obtenía respuestas similares.

Esta actitud provocó que el amigo que le acompañaba sintiera lo que llamamos vergüenza ajena, a tal punto que una vez que se alejaron un poco este comento: ¡Oye que pesado es ese individuo!”.

“Sí, él es así”. Respondió el amigo cuestionado.

¿Tú lo conocías desde antes?

¡Claro, llevo muchos años conociéndolo!

¡No…! Contesto el amigo en un gesto de sorpresa! Y agregó: Como es posible que sabiendo cómo es él, tú lo saludaras tan efusivamente sabiendo además de antemano que te contestaría descortésmente.

Y…¿ Por qué no? Replicó éste, para agregar: él es así como es, yo soy así como soy; y no ha de ser él el que determine como debo ser yo”

Ese ejemplo es el digno a imitar, respetemos la individualidad de cada quien. No ofende quien quiere sino quien puede. Nadie puede herir verbalmente a otro, si ese otro no lo permite, no permitiendo que esas palabras “hirientes” le hagan daño.

Creo que ese es el principio de un lenguaje asertivo, ese lenguaje que nos está haciendo mucha falta, pero mucha; en nuestros hogares, entre esposos, padres e hijos, hermanos, vecinos, en la escuela, en el trabajo, en los compartir de amigos, en la calle, entre los conductores, los comunicadores sociales y sobre todo en la política.

Queremos meter miedo a quien catalogamos de adversario, contrario o enemigo con nuestro lenguaje y el adversario responde igual; con el mensaje de que realmente tiene miedo, o que yo también tengo con que meterte miedo a ti.

No señores, así no ¡Por el amor de Dios! Si así hablan los que conducen o aspiran a conducir esta nación Dios nos agarre confesado; porque lo nos espera no es difícil.

Creo que llegó ya la hora de bajar el tono, de suavizar las palabras y recordar que el primero en alzar la voz es a aquel a quien se le han agotado las ideas. O ve su causa perdida.

Siempre sostengo que muchas de las cosas que no conseguimos en nuestra vida , no se consiguen no por las dificultades propia de la empresa, de lo que buscamos, sino, por la forma, por la manera en que lo pedimos. La forma en que pedimos las cosas es responsable en un altísimo porcentaje de que la obtengamos o no.

Debemos recordar aquí, que tenemos tres tipos o formas de comunicarnos: primero la agresiva o la violenta, el agresivo desea obtener lo que quiere, con gritos, con insultos con amenazas, contempla sus derechos, pero no respeta para nada y en los más minino los derechos de los demás. Esta forma de comunicarse tiene como consecuencia de que nunca transmite adecuadamente el mensaje que el pretende, pues receptor se cierra a la agresión y no lo escucha.

El agresor si excepcionalmente tiene algún éxito en lo buscado, éste es efímero, porque a este tipo de individuos, los demás lo van dejando a un lado, terminan “sacándoles los pies” como decimos en el patio. Las relaciones son poco duraderas y suelen ser rechazados por sus iguales.

La segunda manera de comunicarnos es la sumisa o la pasiva, estos e sujetos, tienen un auto estima bajo, y permiten que el otro le atropelle, le avasalle, no saben reclamar sus derechos, por lo que terminan sintiéndose manipulados, humillados vejados con la agravante que se reclaman constantemente el no saber defender sus derechos y se sienten mal consigo mismos.

Finalmente tenemos la forma asertiva. El asertivo es el individuo que sabe reclamar sus derechos pero lo hace de una forma respetuosa para consigo y para con el otro; tienen en cuenta los puntos de vistas, objetivos y necesidades del otro por lo que les resulta mucho más fácil llegar a un acuerdo y vivir en armonía.

Busca el equilibrio sobre base de respeto mutuo, es sin nuda la mejor manera de comunicarnos.

¡Caramba cuantos conflictos y problemas nos evitaríamos si aprendiera la lección que le narré arriba!: Es por eso que afirmo que una inyección de asertividad cura la violencia en los políticos. Que no sea el otro el que determine como usted debe ser.

Hasta la próxima.