Una Palabra

Por El Nuevo Diario martes 21 de febrero, 2012

… Hace unos días se destaparon los sentimientos guardados en los baúles de aquél tiempo en el que la lucha significaba el mismo sentido de vida de muchos que fueron jóvenes y hoy están dedicados a la escritura y la recopilación de acontecimientos históricos, nacionales o mundiales. Hablo de los intelectuales dominicanos que, en el momento de las luchas reivindicativas por las libertades sociales y políticas se encontraban militando en partidos de izquierda y en organizaciones estudiantiles, y que ahora sacan la cabeza con cualquier artículo crítico o columna de opinión en los medios de comunicación, de cuando en cuando.

El solo hecho de una fotografía, un picazo y una nota de prensa donde se utilizaron palabras que después salieron a la luz pública, provocó la chispa que encendió la reacción de muchos frente a lo que se vislumbró como la posible instalación de bases militares extranjeras en una de nuestras islas adyacentes. Me refiero a la Saona.

La publicación inicial se refirió a la construcción de una Base Naval; después en una emisora local de gran penetración, el vocero de la armada de los navíos criollos aclaró que era una pequeña oficina administrativa y posteriormente, en nota oficial, la embajada norteamericana aclaró que era un destacamento para la Marina de Guerra que se iba a construir como parte de la política de cooperación de los Estados Unidos con nuestro país.

El asunto es que se provocó un revuelo que traspasó de la prensa a los hogares, llegando hasta las redes sociales luces de opinión ante la información de que se utilizaría la pequeña isla para tales fines. Amigos comunes se enfrentaron en discusiones con temas de soberanía y falta de procesos constitucionales contemplados que no se cumplieron para autorizar la construcción de cualquier tipo de instalación semejante en el territorio nacional. Se recordó que, además de todo, la pequeña isla es una especie de santuario marino y ecológico, conservando en su diminuta geografía tesoros arqueológicos y fragmentos de tiempos hasta prehistóricos de los habitantes originales de estas playas. Su estratégica posición fue discutida por muchos, etc., etc.

Pero la parte que más me llamó a la atención, y creo que debe de ser motivo de estudio por parte de los analistas y de los políticos de vanguardia, es el cambio de discurso que se va levantando en la “nueva” opinión publica, donde aquellos panfletos de barricada se van quedando atrás y quienes aún los utilizan se lavan las caras, despertando al paso de nuevos tiempos y dándose cuenta de que el mundo se acerca a cambios inexorables de política que afectan la arena global, en todos los sentidos y por un cambio de velocidad en la movilidad histórica.

Y ya se siente el cambio de direccionamiento en la forma de luchar, aún en este terruño que, como dijera un afamado comediante, "es un país muy especial", y que ante situaciones regionales muchas veces se encierra en una especie de campana de cristal que lo abstrae de los cambios por los que transitan otras naciones hermanas.

Saona hoy nos trae un nuevo escenario, una película con actores y colores en alta definición y en multipantallas simultáneas, y una velocidad de comunicación sin parámetros conocidos. Definitivamente, aquellos modelos de desarrollo se vienen desgastando rápidamente y la prensa nos presenta diariamente situaciones de conflicto en todos los continentes.

Es momento de que las nuevas generaciones ocupen el vacío que se ve después del filo al que nos acercamos. Así como los chiclets Dubble Bubble en los paleteros, los helados de agua de coco en Los Imperiales, la pizza de longaniza y los cubos en los Capri llenaron la cultura de una época y forman parte ya de nuestra historia, siendo destronados por la comida chatarra de las grandes franquicias internacionales, este es el tiempo en que se va conformando una nueva cultura en todos los sentidos y especialmente en el de hacer política.

Son tiempos nuevos en el que nuevos planteamientos y nuevos liderazgos son necesarios, y los modos de lucha para preservar nuestro medio ambiente, para ampliar la democracia, para defender la soberanía y las libertades ciudadanas, y para abogar por un mundo con menos desigualdad y menos pobreza se van reduciendo también a la búsqueda de nuevas alternativas estratégicas.

Vivimos en un mundo en el que UNA SOLA PALABRA sin demagogia y verdadera puede marcar la diferencia. Aquí y ahora, ese es el momento.