¡Una serie bien pagada y apagada!

Por Carlos Luis Baron martes 14 de febrero, 2012

Cuantos deseos les quedaron a los dominicanos, de ver jugar en realidad pelota, durante la recién finalizada “Serie del Caribe”, un evento beisbolero que otrora concitaba tantas emociones; que acaparaba la atención del todo país, aun el escenario de juego fuera en otra nación; y, sin importar el equipo representante nuestro.

Más sin embargo, en esta ocasión, a pesar de jugarse en el país, todo pasó prácticamente, sin ton ni son, como se dice a nivel pueblerino. Y, no obstante que la representación dominicana saliera victoriosa, obtuvo el campeonato, el sentir emotivo ciudadano fue mínimo, al ganar el conjunto nacional de manera automática, porque otro competidor en el evento, perdió ese mismo día.

Eso significó, que ya poco sentido tenía el continuar jugando, situación ésa que contribuyó a deslucir aun más la parte final de la celebración deportiva, partidos en que se les dio la oportunidad de jugar a prospectos sin experiencia y brillo alguno, no sólo por parte de la novena nuestra, sino también las de los demás países participantes.

Indudablemente que, ya la llamada “Serie del Caribe”, ha perdido todo su esplendor y lucidez, y que la razón fundamental de ello está constituida por los aprestos de comercialización que ahora ésta envuelve. Ya no hay pasión en los jugadores, si sentido de rivalidad, como tampoco deseos vehementes de competir entre los países, como era antes. Mucho menos tienen los promotores, el deseo de montar un espectáculo que en verdad pueda agradar a los fanáticos.

Los mercaderes a ultranza de esa actividad, ayer deportiva, comenzando por los equipos de las Grandes Ligas, se han encargado de dañarlo todo; no permitiendo esos últimos en principio, que muchos jugadores con condiciones y calidad, participen en los torneo invernales, bajo el pretexto de las lesiones posibles, por lo que esas novenas latinas quedan a cargo de los novatos y de peloteros que ya han pasado sus mejores tiempos, en sus respectivos países y fuera del mismo.

Además, los mejorcitos, como ya están imbuidos en el gran negocio del bate y la pelota, se creen que hay que pagarles como estrellas en el área, y que se les deben aceptar todas sus malas crianzas, brutalidades, engreimientos, etc. Pero además, tampoco lo ofrecen todo en el terreno de juego; “lo cogen de vaina”, como se dice en el argot popular.

Entonces, para conformar los equipos a participar en la “Serie del Caribe”, se tiene muy poco para escoger, y con las exigencias de altos pagos. Muchos entienden que hay que remunerarles en dólares norteamericanos, al margen de la unidad monetaria de los países participantes.

Ese parece ser uno de los motivos por el cual, los montadores del espectáculo en los países sede, les tienen que cobrar en dólares a los fanáticos que asisten a presenciar los juegos en los estadios, lo cual eleva considerablemente los costos en que tienen que incurrir los espectadores, y golpea por supuesto los niveles de asistencia, hacia abajo.

Tal situación se produjo este año en Santo Domingo, cuya moneda de curso legal es el peso dominicano, según la Constitución de la República. Sin embargo, se estaban cobrando las entradas al estadio, en dólares, lo que de seguro influyó de manera negativa en los niveles de asistencia; y, por consiguiente, en la rentabilidad del evento.

Es obvio que, para la que imagen de ese mini torneo invernal entre ligas, no se siga deteriorando más, con posibilidades de desaparecer su montaje dentro de dos o tres años, los promotores del mismo tienen que revisar todo ese marco normativo que rige desde sus inicios; adaptarle a los nuevos tiempos y circunstancias. Pero también, restarle lo más posible a ese espíritu de “mercurialidad” presente, que es lo que más predomina hoy, y lo que tanto daño le está haciendo.

¡De lo contrario, se puede ir redactando su panegírico! Ahora, es muy posible que muchos estén equivocados; que sean ciegos o tarados; y que, no pudieran ver y aquilatar los que en verdad ocurrió con dicha Serie, ya que el flamante presidente de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana, y del Comité Organizador del certamen, dijo a la prensa nacional, “que ha sido una de la mejores de los últimos años”.

Si ésta fue mejor que otras anteriores, las del ayer se pueden considerar extraordinarias, y hasta “paradisíacas” en todos los sentidos. Claro, es posible que ese señor esté hablando de esa manera, en término de los beneficios logrados, que siempre proporcionan los patrocinadores comerciales.

En los otros órdenes, hay que tener bastante tupé y cara dura, para calificar de esa manera algo que, la generalidad de los fanáticos entienden no sirvió; y que, los juegos de la serie final de campeonato nuestra, fueron mil veces mejores, y más emocionantes, que los celebrados durante ese último y deslucido evento caribeño, con una pírrica victoria para el país.