Unidad con dignidad

Por Carlos Luis Baron martes 17 de julio, 2012

Hace unos días un compañero de partido escribió sus líneas y propósitos para la unidad del PRD. Esgrime los puntos que, desde su punto de vista deben sostener el accionar del Partido Revolucionario Dominicano de cara a los próximos años. Su visión unitaria, tan alejada a la expuesta en los días cercanos al pasado 20 de mayo, expone la necesidad de que el partido se reencuentre en sus organismos para definir el rumbo que, según plantea, debe dirigir Miguel Vargas Maldonado.

¿Es posible enrumbar un partido sin los consensos necesarios ni la representatividad de la militancia? Nos parece osado llamar a la unidad desde la posición que determinó las fisuras que hoy estancan al PRD. El llamado a pasar página es una constante en las crisis perredeístas. Por esa mala costumbre de decir “agua pasada” sin que nadie pague las consecuencias de sus actos es que el PRD ha construido una vocación divisionista. Es que se hace necesario condenar las actitudes personalistas en un partido que nació para liberarnos del personalismo. Si no se democratiza el accionar de los dirigentes, el futuro es incierto.

El rol que debe jugar Miguel Vargas Maldonado, de cara al partido y al país es el de asumir la responsabilidad de sus omisiones y de los actos de algunos de sus cercanos que, como el propio articulista, prefirieron enfrentar al PRD que sumarse a la campaña. Exigimos de buena fe, que Vargas abandone su tradicional forma de hacer política y anteponga el PRD a sus intereses. Lo hacemos desde la certeza de que es posible llegar a una salida política y terminar, de una vez por todas con el impasse que deja el campo abierto al poder peledeísta para seguir desangrando a este pueblo.

Es con una actitud responsable de quienes contribuyeron a la derrota del PRD y consecuente con sus actos, que podremos construir la unidad. El Partido Revolucionario Dominicano debe continuar su rumbo, reflexionar su rol en la pasada campaña y mirarse de frente en el espejo de la sociedad. Es necesario, de una vez por todas que acudamos en procura y defensa de los anhelos de los dominicanos y dominicanas que tanto necesitan de la voz del partido del pueblo.

Creemos en la capacidad de la dirigencia y la militancia. Creemos en la necesidad de renovación de calidad, anclada en los valores que nuestro partido siempre ha representado en la sociedad. Vamos a construir esa alternativa que la República Dominicana necesita. Lo haremos con los mejores hombres y las mejores mujeres del PRD, lo haremos con los mejores profesionales, ciudadanos y ciudadanas de la sociedad. Lo haremos, porque el país no aguanta más negociado de sus necesidades. Lo haremos porque las bases lo exigen, porque no se aguanta más.

Salgamos de la inercia que nos mantiene lejos del poder a pesar de ser el partido de las mayorías. Hagamos una oposición responsable, útil para lo útil. Encaremos los procesos como hemos sabido. Abandonemos la actitud sumisa de los últimos años y volvamos a ser el PRD de la gente, el PRD de la esperanza. Es posible la unidad con dignidad.

El autor es Ingeniero industrial y dirigente del PRD.