Vaticano ordenó el fin de la huelga de hambre de obispo brasileño

Por martes 11 de octubre, 2005

Río de Janeiro,(EFE).- Dos días antes de poner fin a una huelga de hambre con la que pedía la suspensión de un proyecto del Gobierno para trasvasar un río, el obispo brasileño Luiz Flavio Cappio recibió una orden del Vaticano para que acabara el ayuno.

La misiva, reproducida hoy por el diario O Globo, muestra que la jerarquía de la Iglesia católica intervino antes de que el Gobierno brasileño decidiera negociar con el obispo el fin de la huelga de hambre de once días, lo que ocurrió el pasado jueves.

"En nombre de la Santa Sede le pido firmemente que no prosiga con ese gesto radical. No es ese el modo aceptable para manifestar su reivindicación o su entrega por el pueblo de Dios", reza la carta firmada por el prefecto de la Congregación para los Obispos, el obispo italiano Giovanni Battista Ré.

"La Santa Sede confía en que vuestra excelencia no desobedecerá el precepto divino de no extinguir o perjudicar su vida, y que inmediatamente pondrá fin a este gesto en obediencia igualmente a la Santa Sede", añade la misiva.

Cappio, obispo de Barra, municipio en el empobrecido estado de Bahía, anunció el fin de su huelga de hambre el pasado jueves tras una reunión de cerca de cuatro horas con el ministro de Relaciones Institucionales, Jacques Wagner.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, había enviado al funcionario a buscar una solución a la capilla del pequeño municipio de Cabrobó en la que el obispo se había refugiado.

El prelado aseguró entonces que había decidido acabar con el ayuno ante el compromiso del Gobierno de aplazar las obras para el trasvase del río San Francisco hasta que el proyecto fuese suficientemente discutido con la sociedad.

Dos días antes de ese anuncio, sin embargo, el obispo de Barra recibió la carta del Vaticano de manos del obispo de Floresta, Adriano Ciocca, informó hoy O Globo.

"Con referencia a su decisión radical de ayunar contra el plan de trasvase del río San Francisco (…) y ante su firme opción de llevar hasta el extremo la huelga de hambre, tengo el grave deber de recordarle que los principios de la moral cristiana no permiten que prosiga con su decisión", asegura la carta del Vaticano.

Cappio ha dicho que reanudará su huelga de hambre en caso de que el Gobierno incumpla sus promesas e inicie las obras de canalización para desviar parte del San Francisco o en caso de que no adopte las medidas a las que se comprometió para salvar el río de la deforestación que lo amenaza.

El trasvase del río, un antiguo proyecto que puede beneficiar a doce millones de personas, pretende desviar parte del río San Francisco a estados del nordeste de Brasil, la región más pobre del país.

El obispo de Barra asegura que la obra amenaza la vida del río, que primero tiene que ser revitalizado, y que la canalización apenas favorecerá a ricos hacendados y criadores de camarón, y no a los pobres que sufren con la sequía.

El San Francisco, con 2.700 kilómetros de extensión, recibe agua de 168 afluentes y baña los estados de Minas Gerais, Bahía, Pernambuco, Sergipe y Alagoas. Los políticos de estos últimos cuatro estados se oponen a la obra por considerar que pueden verse perjudicados con el desvío. EFE