¡Vaya perla!, estimado profesor: Preservar los derechos laborales

Por Carlos Luis Baron lunes 9 de julio, 2012

A raíz del proyecto de ley que cursa en el Congreso Nacional, sobre la ley de pasantía laboral, como de una eventual modificación adicional al Código de Trabajo vigente, en aspectos que a su entender cercenarían algunas conquistas logradas por los trabajadores dominicanos, allí consignadas, el siempre recordado profesor, por su capacidad innegable y su aptitud docente, abogó porque sean preservados los derechos de los obreros en el país.

Es evidente que, en el marco justiciero laboral, esa es una posición bastante loable, con la que todo buen ciudadano de este país debe estar de acuerdo; más, proviniendo de una autoridad de gran connotación en la materia, no solamente reconocida a nivel local, sino también mundial.

Ahora, una pregunta que se nos ocurriría hacerle al profesor, con el mismo respeto de ayer en las aulas sería: y porqué esos derechos que usted siempre ha defendido tanto, de ordinario no son honrados con relación a determinados obreros, como esos de la caña, que ofrecieron otrora su sudor en favor de la economía nacional, cuando ésta tenía como espinal dorsal a esa gran industria nuestra, muchísimos de los cuales hoy andan por ahí clamando por una mísera pensión, para poder costear, aun sea malamente, las necesidades más perentoria que les acosen durante sus últimos días. O, ¿es que esos derechos ya perimieron por el tiempo, quedaron sin efecto?

Sin embargo, aquí se han otorgado innumeras pensiones a gente que nunca ha pasado por los pasillos de ninguna entidad estatal; que poco necesitan para vivir; y, dentro de la cual se encuentran personas que se han estado toda su vida voceando o cantando sobre una tarima, disfrutando de muchas fiestas y buenas bebidas. Otros, que se han dedicado al trabajo artístico de la pintura, cuyas obras venden muy bien después. ¡Y hay más, muy poco merecedores, que han sido beneficiados con esa entrega económica mensual!

Mientras tanto, muchos de tales obreros, dignos de mejor suerte se mantienen andando calle arriba y calle abajo, los que aún pueden caminar, jalando aire, como dice el pueblo llano, estimado profesor, ¿por qué?

Una pregunta final sería, ¿es que cuando se está haciendo política demagógica, ese tipo de conquistas y derechos laborales logrados no son reconocidos por el Estado nuestro?

www.RFCaminemos.WorldPress.com