Willy Pérez expone agua Vida y tierra en Domínico Americano

Por jueves 24 de abril, 2008

Con una veintena de obras inéditas de grandes formatos, plasmadas en óleo y acrílicos sobre tela, el artista del pincel Willy Pérez, inauguró la décimo octava muestra individual ‘’Agua, vida y tierra’’, en la sala de Exposiciones del Instituto Cultural Domínico Americano.

La exposición quedará abierta al público hasta el 2 de mayo, y la componen 20 obras recientes, donde prevalecen los elementos de la biodiversidad como marina, acuarios, casas del río Ozama y temas del paisaje dominicano.

Pérez dijo que se siente satisfecho al participar en esta exposición, donde plasma verdaderas piezas únicas, que son auténticas joyas de artes, donde los amantes de la pintura disfrutarán de esta muestra que ‘’hemos hecho con mucha entrega’’.

Recientemente participó en una exposición en Miami, donde compartió con profesionales de la pintura y propietarios de galerías de arte. Esta actividad forma parte de los eventos internacionales, que tiene en agenda participar.

Ha participado en casi treinta exposiciones colectivas en importantes eventos artísticos y centros culturales y empresariales de la República Dominicana. Sus trabajos también han sido expuestos en varias ciudades de Estados Unidos, Guadalupe, Puerto Rico, Honduras, Panamá y distintas metrópolis Europea.

Cuenta con diez exposiciones individuales realizadas en República Dominicana. Sus obras forman parte de importantes colecciones nacionales y extranjeras.

Para el crítico de arte, Ignacio Nova, Willy Pérez presenta una naturaleza revestida de los rasgos de la psicología nacional y regional, en una especie de romance que desde la abstracción de las estructuras heredadas de su padre, la expresividad gestual y la sensibilidad propias asume al objeto como sujeto, alma y lo destaca.

Nova señala que el colorido armonioso resalta el silencio y lo estridente; que péndula de los azules profundos, aguijoneados por tonalidades del turquesa hasta verdes y amarillos iluminados y totales. Así construye su poesía del color; así arquitectura este oficio hecho para el ojo; que habla de amor al terruño; que se agota y se crece en los extravíos delirantes de la radicalidad y la tradición.