Y vine en pelota…

Por Carlos Luis Baron lunes 23 de enero, 2012

Ahora que entramos a la final de la serie de béisbol en nuestro país, donde participarán (ayer le dieron pa’fuera al glorioso) las Águilas Cibaeñas y los Leones del Escogido, me vienen a la memoria (que cosa ésta de andar siempre recordando) los tiempos en que el campeonato era entre cuatro equipos solamente: el Licey, al que uno relacionaba con Monchín Pichardo; el Escogido con el papa de “Diente”, Félix Mario Aguiar; las Águilas, de Tito Hernández (que era el que se canteaba) y las Estrellas Orientales de Don Rafael y Don Federico Antún.

Los jugadores eran íconos de cada equipo, como su sangre misma. Eran personajes emblemáticos: Manuel Mota, Cesarín Gerónimo, Teodoro Martínez o Garabato Zacky en los Tigres del Licey; Juan Marichal (sólo una vez lo vi lanzar), Federico Velazquez y los hermanos Alou( Felipe, Mateo y Jesús) en los Leones del Escogido; Chilote Llenas, Tomás Silverio, Miguel Diloné en las Aguilas Cibaeñas; y Silvano Quezada, Rico Carti, Rafael Batista (el gallo) y Vidal Nicolás junto a Chichí Olivo en las Estrellas de Oriente.

Llegar a los estadios y ver salir estos prohombres del baseball criollo llenaba de orgullo a cualquier carajito de nuestra época. Hacíamos fila o nos la buscábamos para conseguir pelotas y cachuchas autografiadas las cuales lucíamos en los patios de tierra colorá, como aquel donde estaba el antiguo colegio Santa Teresita, en la Bolivar con Hermanos Deligne, que más tarde se convirtió en residencia de Don Luis Julián Pérez (bajo protesta de todos los muchachos del barrio), o en cualquier otro solar "habilitado" para poner tres bases y un home y arrancar a jugar pelota.

Cada pelotero entregaba todo por su equipo y aun jugando Grandes Ligas cumplían con su fanaticada en cada temporada y se pelaban los codos y las rodillas que después curaban con Mertiolathe (mertiolé), hielo y mantequilla con sal, como cualquier mortal de esta islita.

En mi familia estaban divididos los bandos: los hijos de Salvador Pou (Boboy), Virgilito, Chichito y Chío, simpatizaban con el Escogido, y los hijos de Enrique (El Peje), Enrique, Víctor, Carlos y Roberto, simpatizaban con el Licey. Era un manjar de los dioses ver a aquellos hermanos primos, pues Boboy y El Peje se casaron a su vez con las hermanas Josefina (Pipita) y Zamira Howley, sacarse los trapos sucios en aquellas encendidas manos de dominó en cualquier marquesina, con la picara asesoría de "EL Tío” Alfredo Howley, mientras escuchaban las narraciones radiales de Billy Berroa y Tomás Troncoso, Max Álvarez, Max Reynoso, Lilin Díaz, Fidencio Garris, Johnny y Ramón Naranjo, Félix Acosta Nuñez, Luis Ramón Cordero y Jorge Bournigal, de aquellos dramáticos juegos en los diferentes estadios de pelota, pero principalmente cuando se enfrentaban los eternos rivales Licey y Escogido.

Los juegos de los sábados y domingos eran los más esperados por nosotros para disfrutar los batazos, las cogidas y recogidas de aquellos estelares, aquellos larguísimos jonrones entre left y center de Rico Carti o Felipe Alou y las remeneadas de la nuca de Jesús Alou al momento de "cuadrarse" en el home; el toque estrella de Manuel Mota con hombres en base o el limpio imparable impulsador de Mateito Alou; las estelares jugadas del Chilote LLenas y sus espectaculares cuadrangulares y las robadas de bases de “la zaeta” Guelo Diloné, así como a Don Max Álvarez terminando su narración con ¡"AZUCAR"! desde los micrófonos del Estadio. ¡Que tiempos los de la Pelota!

Recuerdo una temporada en la que empezaron a cambiarse los emblemáticos de equipo y los periódicos en sus páginas deportivas realzaban los nombres y los números de sus chaquetas.

Pero qué confusión se me metía en la cabeza cuando un Alou (Jesús) o Vidal Nicolás, el Gallo Batista o el gordito Chichi Olivo pasaban de equipos. “Cosas de la modernidad” me diría mi abuelo El Peje.

Ya cuando salga este articulo la serie final va a esta un poco avanzada; como podrán notar a mi de dieron pa’fuera el jueves 19 en la noche, y las Águilas alzaron el vuelo para caerle en picada al León, primero en clasificar. Ya veremos quien gana, si ¡Ruge el Leon! o ¡Vua al’Aguila! (es de pelota que hablo).

El que gana es el que goza, decimos los dominicanos. ¡Qué gane el mejor rumbo a las Serie del Caribe! (de la que por cierto este año somos sede). Y mientras, déjenme seguir pensando que recordar es vivir, porque vengo de una generación sana, fanática de los deportes, y especialmente de la pelota de la que somos protagonistas con nuestros grandes talentos en el mundo entero, por más remoto que parezca.

Agradezco la colaboración de Manuel (Téte) Antún).