¡¡¡¡¡Ya, de por Dios!!!!!

Por Carlos Luis Baron domingo 13 de mayo, 2012

Sí, ya dejen eso por favor. La gente está harta. El país está estancado por completo. La campaña electoral presente, es como un lloviznar permanente y molestoso sobre las cabezas de los dominicanos.

Por otra parte, los bullicios que caracterizan la misma ensordecen, tal sonido musical desafinado; y además, atolondran sobremanera a muchas personas, durante sus quehaceres cotidianos.

Toda esa mezcla de falsas promesas, retóricas en abundancia, acusaciones y contra acusaciones, spots publicitarios y cuñas mercadológicas, demagogias a granel, como el lambonismo que se respira, luce para estos días como un sancocho sin sazón, sólo con olor a la búsqueda de votos simpatizantes adicionales, algo que no se va a lograr a estas alturas; ya que, aquí todo ciudadano no abstencionista, tiene clara su preferencia electiva – sabe por quien va a sufragar -. También, tiene un penetrante aroma al arribismo y transfuguismo acostumbrados.

Esa amplitud del gran despilfarro de recursos económicos que se habrá de verificar en este último tramo de la actual fervorosa campaña proselitista, dejaría de serlo – derroche -, y mejor uso reportaría, si es utilizada por los candidatos políticos y sus partidos en la satisfacción de una parte de las necesidades de corte social apremiantes que en los actuales momentos vienen sufriendo las grandes mayorías nacionales; verbigracia, falta de medicamentos esenciales en los centros públicos de salud, utensilios hospitalarios requeridos, alimentos básicos de la canasta familiar, etc.

Al nivel del fanatismo político, desaprensiones y forcejeos que se observan entre todos aquellos que quieren llegar al poder, y los que anhelan quedarse, lo que más puede resultar, de continuar las cosas como se prevén, son las provocaciones extremas, que siempre conducen por lo regular, a sucesos lamentables entre congéneres hermanos de una misma nación, sólo por apetencias personales y grupales.

Estamos actuando, como si el país se fuera a dividir en dos o tres partes, a partir del próximo 20 de mayo, ¡lo cual no es verdad! Aquí seguiremos conviviendo todos; sufriendo los mismos problemas y las vicisitudes presentes: apagones, falta de agua potable, desorden en el tránsito, inseguridad ciudadana, combate al narcotráfico, escaseces de géneros diversos, etc., problemáticas que no las va a resolver un simple cambio de mando estatal, ya que requieren del concurso y aportes oportunos de la sociedad en general.

Dejémonos entonces, de tanta politiquería, fanatismos, como de avaricias, y pensemos en el país, para que no se siga cayendo a pedazos; para que después del proceso electoral, gane quien gane, las cosas no se tornen peores para la nación, con efectos de repercusión lesiva, no solamente a nivel de la clase política que le toque gobernar, y de sus patrocinadores, sino de todo el pueblo dominicano.

¡No solamente es con la política – comercializada -, que vamos a salir a camino, reflexionemos!